PARTE III
6. Lenguaje profético figurado.
7. La soberanía de Dios no permite que sus planes sean frustrados.
8. La Nueva Jerusalén Celestial.
LENGUAJE PROFETICO FIGURADO EN
MT. 24: 29; 2 P. 3:10; AP. 6:12-14
Rev. Obispo Eliezer Martinez, D.D.
Copyright © 2008
Mt. 24:29. “E inmediatamente después de la tribulación de aquellos días, el sol se oscurecerá, y la luna no dará su resplandor, y las estrellas caerán del cielo, y las potencias de los cielos serán conmovidas.”
2 P. 3:10. “Pero el día del señor vendrá como ladrón en la noche; en el cual los cielos pasarán con grande estruendo, y los elementos ardiendo serán deshechos, y la tierra y las obras que en ella hay serán quemadas.”
Ap. 6:12-14. “Mire cuando abrió el sexto sello, y he aquí hubo un gran terremoto; y el sol se puso negro como tela de cilicio, y la luna se volvió toda como sangre; y las estrellas del cielo cayeron sobre la tierra, como la higuera deja caer los hijos cuando es sacudida por un fuerte viento. Y el cielo se desvaneció como un pergamino que se enrolla; y todo monte y toda isla se removió de su lugar.”
Los pasajes arriba citados de ninguna manera pueden tomarse literalmente. Aún aquellos para quienes el regreso de Cristo es todavía futuro, tienen que reconocer en este lenguaje un sentido figurado, pues de lo contrario estaríamos hablando de un planeta tierra totalmente destruido donde no existe la más simple forma de vida.
El profeta Isaías profetizó la destrucción de la ciudad de Babilonia ocurrida usando el siguiente lenguaje:
Is. 13:9-10. “He aquí el día de Jehová viene, terrible, y de indignación y ardor de ira, para convertir la tierra en soledad, y raer de ella a sus pecadores. Por lo cual las estrellas de los cielos y sus luceros no darán su luz; y el sol se oscurecerá al nacer, y la luna no dará su resplandor.”
Is. 13:13“Porque haré estremecer los cielos, y la tierra se moverá de su lugar, en la indignación de Jehová de los ejércitos, y en el día del ardor de su ira.”
También en la profecía sobre la destrucción de Bosra, ciudad importante de Edom, ocurrida en 721 A.C. por los ejércitos asirios, el profeta Isaías usa el siguiente lenguaje:
Is. 34:4. “Y todo el ejercito de los cielos se disolverá, y se enrollarán los cielos como un libro; y caerá todo su ejercito, como se cae la hoja de la parra, y como se cae la de la higuera.”
El profeta Miqueas describe la destrucción de Samaria y Jerusalén, ocurrida siglos antes de Cristo, con el siguiente lenguaje:
Mi. 1:3-4. “Porque he aquí, Jehová sale de su lugar, y descenderá y hollará las alturas de la tierra. Y se derretirán los montes debajo de él, y los valles se hendirán como la cera delante del fuego, como las aguas que corren por un precipicio.”
El profeta Sofonias describe un juicio de Dios sobre Israel diciendo, entre otras calamidades que 1) todas las cosas sobre la faz de la tierra serían destruidas 2) Hombres, bestias, aves del cielo, peces del mar, serían destruidos y raídos de sobre la tierra 3) toda la tierra consumida por el fuego de su celo.
Este juicio le ocurrió a Israel en el 587 A.C. mediante los ejércitos de Babilonia. Es necesario entonces señalar que en todas las ocasiones aquí presentadas donde Dios ha venido contra un pueblo lo ha hecho usando los ejércitos de los pueblos enemigos, a saber, que los ejércitos adversarios han sido sus medios de azote. Por otra parte, vemos que el profeta ha descrito el juicio usando un lenguaje figurado, pues tal como ha sido descrito no ha ocurrido literalmente.
Sof. 1:2-4. “Destruiré por completo todas las cosas de sobre la faz de la tierra, dice Jehová. Destruiré los hombres y las bestias; destruiré las aves del cielo y los peces del mar, y cortaré a los impíos; y rearé a los hombres de sobre la faz de la tierra, dice Jehová. Extenderé mi mano sobre Juda, y sobre todos los habitantes de Jerusalén, y exterminaré de este lugar los restos de Baal, y el nombre de los ministros idolatras con sus sacerdotes.”
Sof. 1:14-18. “Cercano está el día grande de Jehová, cercano y muy próximo; es amarga la voz del día de Jehová; gritará allí el valiente. Día de ira aquel día, día de angustia y aprieto, día de alboroto y de asolamiento, día de tiniebla y de oscuridad, día de nublado y de entenebrecimiento, día de trompeta y de algazara sobre las ciudades fortificadas, y sobre las altas torres. Y atribularé a los hombres, y andarán como ciegos, porque pecaron contra Jehová; y la sangre de ellos será derramada como polvo, y su carne como estiércol. Ni su plata ni su oro podrá librarlos en el día de la ira de Jehová, pues toda la tierra será consumida con el fuego de su celo; porque ciertamente la destrucción apresurada hará de todos los habitantes de la tierra.”
El profeta Joel utiliza también un lenguaje parecido al de Isaías y Miqueas al referirse al día grande y espantoso de Jehová:
Jl. 2:30-31. “Y daré prodigios en el cielo y en la tierra, sangre, y fuego, y columnas de humo. El sol se convertirá en tinieblas, y la luna en sangre, antes que venga el día grande y espantoso de Jehová.”
Mateo, Marcos, y Lucas registran palabras proféticas de Jesús similares a las de Isaías, Miqueas y Joel con referencia al día del Señor cuando aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo con poder y gran gloria:
Mt. 24:29. “E inmediatamente después de la tribulación de aquellos días, el sol se oscurecerá, y la luna no dará su resplandor, y las estrellas caerán del cielo, y las potencias de los cielos serán conmovidas.”
Pedro describe el día del Señor usando un lenguaje profético similar al anterior usado por Isaías, Miqueas, Joel, y Jesús.
2 P. 3:10. “Pero el día del Señor vendrá como ladrón en la noche; en el cual los cielos pasarán con grande estruendo, y los elementos ardiendo serán deshechos, y la tierra y las obras que en ella hay serán quemadas.”
El apóstol Juan, en “la Revelación de Jesucristo que Dios le dio, para manifestar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto” escribe de la siguiente manera:
Ap. 6:12-14. “Miré cuando abrió el sexto sello, y he aquí hubo un gran terremoto; y el sol se puso negro como tela de cilicio, y la luna se volvió toda como sangre; y las estrellas del cielo cayeron sobre la tierra, como la higuera deja caer sus higos cuando es sacudida por un fuerte viento. Y el cielo se desvaneció como un pergamino que se enrolla; y todo monte y toda isla se removió de su lugar.”
Como el lector ha visto claramente, el lenguaje profético usado en la descripción de la destrucción de Babilonia Antigua, de Edom y Samaria, en que las estrellas y sus constelaciones dejan de irradiar luz, el sol se oscurece y la luna no brilla más, los cielos se estremecen y la tierra se mueve de sitio, los astros del cielo se desintegran, el cielo se enrolla como pergamino, las montañas se derriten como cera al fuego, los valles se parten en dos, etc., son un lenguaje figurado, no literal, pues dichas ciudades fueran destruidas, pero nada según descrito literalmente arriba ocurrió.
De la misma manera, las descripciones de Mateo 24:29; 2 Pedro3:10 y Apocalipsis 6:12-14 no deben tomarse literalmente.
LA SOBERANÍA DE DIOS NO PERMITE
QUE SUS PLANES SEAN FRUSTRADOS
Rev. Obispo Eliezer Martinez, D.D.
Copyright © 2008
En mi artículo titulado “Salvos por gracia: Predestinados desde antes de la fundación del mundo” presento ciertas verdades sobre la soberanía de Dios y documento las mismas con suficientes textos bíblicos. En dicho artículo recalco que Dios hace lo que a Él le place y que nada ni nadie puede frustrar sus planes.
En este artículo continúo con la misma línea de pensamiento donde enfatizo que Dios es soberano, el “todo en todo” y que, por consiguiente, no puede existir en su universo otra voluntad aparte de Él.
DIOS SOBERANO:
NO TIENE UN NOMBRE EN PARTICULAR, PERO SE REVELA AL HOMBRE CON DIVERSOS NOMBRES Y EN DIVERSAS MANERAS.
Mucho antes de que Dios llamara a Abram de Ur de los caldeos, Él se había revelado al hombre de diversas maneras. En la manifestación del universo, Dios esta revelándose al hombre aun sin expresar su nombre. El Salmo 19:1 dice: “Los cielos cuentan la gloria de Dios, y el firmamento anuncia la obra de sus manos.” Aquel que no ha recibido una revelación directa de su nombre, reconoce que las cosas que ve no se hicieron ellas mismas, sino que hubo alguna inteligencia superior que las diseñó. A esa inteligencia le ha dado diferentes nombres.
En Génesis 1:1 el término “Dios” es una traducción del Hebreo Elohim, nombre plural que significa “los poderosos.” En la creación del hombre descrita en Génesis 1:26 el creador también se expresa en plural al decir: “Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza…”
Importa decir aquí que “Dios”, según la expresión del Génesis 1:1 no es un nombre, sino más bien un titulo. “Dios” o “Elohim” es el titulo, o categoría, o posición de aquellos que crearon al hombre.
Es luego, en su relación con los hebreos, que Dios asume el nombre personal de YHVH, traducido Jehová. En la escritura hebrea, su nombre no tiene vocales. Es solamente en las Escrituras Hebreas que encontramos dicho nombre. Ningún otro pueblo en sus escritos sagrados, o tradiciones orales menciona que el nombre del creador es Yahvé o Jehová, pero sí hacen referencia a un Ser Creador con nombres diferentes. Por consiguiente, podemos decir que YAHVEH [Jehová] es el nombre personal con el cual se reveló a los hebreos, pero no el único nombre con el cual se ha revelado a la humanidad.
Jehová es el Dios de Israel, no el Dios de los demás pueblos del mundo.
Moisés le dice al pueblo: “Oye, Israel, Jehová nuestro Dios, Jehová uno es. Y amarás a Jehová tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas.” [Dt. 6:4-5].
Nosotros, reformistas en esta iglesia, no limitamos la expresión DIOS SOBERANO al Dios de Israel, sino al Dios del Universo.
Las leyes que Jehová Dios le dio a Moisés en el Sinai fueron dadas a los Israelitas. No fueron dadas a los pueblos del mundo, o gentiles.
El Dios Soberano, revelado de manera personal a Abran, se identifica con un nombre concreto, “Jehová”, nombre con el cual haría de asociarse con la nueva nación que formaría, “Israel”.
Gn.15:7. “Y le dijo: YO SOY JEHOVÁ, que te saqué de Ur de los caldeos, para darte a heredar ésta tierra.”
Mas tarde, Moisés le pregunta a Dios acerca del nombre con el cual se daría a conocer a los hijos de Israel [la nación hebrea cautiva en Egipto]. ¿Cuál es su nombre?
Ex 3:14-15. Y respondió Dios a Moisés: YO SOY EL QUE SOY. Y dijo: Así dirás a los hijos de Israel: YO SOY me envió a vosotros. Además dijo Dios a Moisés, Así dirás a los hijos de Israel: Jehová, el Dios de vuestros padres, el Dios de Abraham, Dios de Isaac y Dios de Jacob, me ha enviado a vosotros. Este es mi nombre para siempre; con el se me recordará por todos los siglos.”
Nuevamente vemos en este pasaje que Dios está más allá de ser identificado con un nombre. Dios es el infinito YO SOY. Jehová es el nombre particular, concreto, temporal, histórico, con el cual se reveló a la nación hebrea Israel.
La expresión “para siempre” en lenguaje bíblico nunca ha significado un tiempo sin límite. El límite de su nombre es el tiempo cuando la Ley es cumplida en Jesucristo, y ya no existe más, sino la Gracia. El Dios de la Ley mediante Moisés es Jehová, pero el Dios de la Gracia mediante su hijo Jesucristo se revela como Padre.
El Dios de la Ley y el Dios de la Gracia es uno, DIOS SOBERANO.
DIOS SOBERANO, Padre, se revela mediante su hijo Jesucristo quien pone fin a todas las leyes del antiguo pacto con Israel y establece un reino universal de Gracia llamado Reino de Dios.
He.1:1-2. “Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas, en estos postreros días nos ha hablado por el HIJO [JESUCRISTO] a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo.
Ap. 1:8. “Yo soy el ALPHA Y OMEGA, principio y fin, dice el Señor, el que es y que era y que ha de venir, el Todopoderoso.”
Ap. 19:13. “Estaba vestido de una ropa tenida en sangre; y su nombre es: EL VERBO DE DIOS.
El Hijo (Jesucristo) es quien revela al Padre (Dios Soberano). Dice: “Todas las cosas me fueron entregadas por mi Padre; y nadie conoce al Hijo, sino el Padre, ni al Padre conoce alguno, sino el Hijo, y aquél a quien el Hijo lo quiera revelar.” [Mt. 11:27].
“Revelar” significa impartir un “conocimiento.” Jesucristo al hablar de vida eterna dijo: “Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado.” [Jn. 17:3].
De manera que la vida eterna no se define en términos de tiempo, sino del conocimiento de Dios Padre impartido por el Hijo Jesucristo.
Jn. 5:24. “Ciertamente les aseguro que el que oye mi palabra y cree al que me envió, tiene vida eterna y no será juzgado, sino que ha pasado de la muerte a la vida.” (NVI).
ES CREADOR DE TODO CUANTO EXISTE.
Gn. 1:1. “En el principio creó Dios los cielos y la tierra.”
La expresión “los cielos y la tierra” aquí significa el universo físico.
Gn. 1:27. “Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó.”
El siguiente verso dice lo que ya científicamente sabemos acerca del planeta tierra.
Job. 25:7. “Dios extiende el cielo sobre el vacío; sobre la nada tiene suspendida la tierra.” (NVI).
En el siguiente verso Dios es descrito como aquél que tiene la facultad de conocer todo lo que ocurre en la tierra. Su vista está en todo lugar; nada se esconde de él.
Job.28:24. “Él puede ver los confines de la tierra; él ve todo lo que hay bajo los cielos.” (NVI).
Los versos que siguen describen a Dios como un Creador Todopoderoso que ha traído a la existencia todas las estrellas del firmamento. Nuestros conocimientos modernos de astronomía nos enseñan que las estrellas son cuerpos de materia en el espacio que aunque a la distancia parecen diminutos, éstos pueden ser millones de veces más grandes que la misma tierra.
Is. 40:26. “Alcen los ojos y miren a los cielos: ¿Quien ha hecho todo esto? El que ordena la multitud de estrellas una por una, y llama a cada una por su nombre. ¡Es tan grande su poder, y tan poderosa su fuerza, que no falta ninguna de ellas! (NVI).
Is. 44:24. “Yo soy el Señor, que ha hecho todas las cosas, yo solo desplegué los cielos y expandí la tierra. ¿Quien estaba conmigo?” (NVI).
Is. 45:12. “Yo hice la tierra, y sobre ella formé a la humanidad. Mis propias manos extendieron los cielos, y di ordenes a sus constelaciones.” (NVI).
SU VOLUNTAD LO LLENA TODO.
Job afirma la soberanía de Dios. ¿Qué significa Soberanía? ¿Qué significa decir que Dios es Soberano? Ser soberano significa que no tiene que dar cuentas a nadie; que no existe ninguna otra autoridad superior. El Dios Soberano no tiene límites en nada; hace lo que le parece y le es satisfactorio hacer.
El concebir en nuestra mente un diablo que se opone a todo lo que viene de Dios es un absurdo. Veamos los pasajes que siguen:
Job. 23:13-14. “Pero el es soberano; ¿quien puede hacerlo desistir? Lo que el quiere hacer, lo hace. Hará conmigo lo que ha determinado; todo lo que tiene pensado lo realizará.” (NVI).
Is. 43:11. “Yo, yo soy el Señor, fuera de mi no hay ningún otro salvador.” (NVI).
Is. 14:24. “El Señor Todopoderoso ha jurado: “Tal como lo he planeado, se cumplirá; tal como lo he decidido, se realizará.” (NVI).
Is. 43:13. “Desde los tiempos antiguos, YO soy. No hay quien pueda librar de mi mano. Lo que yo hago, nadie puede desbaratarlo.” (NVI).
Is. 46:10-11. “Yo anuncio el fin desde el principio; desde los tiempos antiguos lo que está por venir. Yo dijo: Mi propósito se cumplirá, y haré todo lo que deseo. Del oriente llamo al ave de rapiña; de tierra distante, al hombre que cumplirá mi propósito. Lo que he dicho, haré que se cumpla; lo que he planeado lo realizaré.” (NVI).
ES EL ORIGEN DEL BIEN Y DEL MAL.
Tenemos problemas en atribuirle a Dios cualquier acto que consideremos malo. Ha sido más cómodo el pensar que todo lo que nos agrada viene de Dios, y aquello que nos desagrada viene del diablo. Pero nuestra moralidad es, principalmente, asunto de valores establecidos por nuestra cultura, en nuestra convivencia social, incluyendo la religión. Dios, sin embargo, está más allá de toda consideración moralista establecida por la cultura y la convivencia social y hace conforme a su soberanía, incluyendo lo que consideramos “malo”.
Job.12:14-16. “Lo que el derriba, nadie lo levanta, a quien el apresa, nadie puede liberarlo. Si el retiene las lluvias, hay sequía; si las deja caer, se inunda la tierra. Suyos son el poder y el buen juicio; suyos son los engañados y los que engañan.” (NVI).
Job.36:32. “Toma entre sus manos el relámpago, y le ordena dar en el blanco.” (NVI).
Pr. 16:4. “Toda obra del Señor tiene un propósito; ¡hasta el malvado fue hecho para el día del desastre! (NVI).
Is. 14:26-27. “Esto es lo que he determinado para toda la tierra; esta es la mano que he extendido sobre todas las naciones. Si lo ha determinado el Señor Todopoderoso, ¿quien podrá impedirlo? Si el ha extendido su mano, ¿quien podrá detenerla?” (NVI).
Is. 29:6. “Vendrá sobre ti el Señor Todopoderoso; vendrá con truenos, terremotos y gran estruendo, vendrá con una violenta tormenta y con devoradoras llamas de fuego.” (NVI).
Is. 37:26. “¿No te has dado cuenta? ¡Hace mucho tiempo que lo he preparado! Desde tiempo atrás lo vengo planeando, y ahora lo he llevado a cabo; por eso tú has dejado en ruinas a las ciudades fortificadas.” (NVI).
Is. 45:7. “Yo formo la luz y creo las tinieblas, traigo bienestar y creo calamidad; Yo, el Señor, hago todas estas cosas.” (NVI).
Is. 54:16. “Mira, yo he creado al herrero que aviva las brasas del fuego y forja armas para sus propios fines. Yo también he creado al destructor para que haga estragos.” (NVI).
Lm. 3:37-38. “¿Quien será aquel que diga que sucedió algo que el Señor no mando?” De la boca del Altísimo ¿no sale lo malo y lo bueno?”
ESTA MÁS ALLA DE NUESTRA COMPRENSION HUMANA.
La mente finita del hombre no puede conocer la mente infinita de Dios. Jesucristo, el Hijo, es el único que conoce a Dios, y el determina a quién se lo revela. Conoceremos la mente de Dios en aquella medida en que Jesucristo nos permita conocer de Él por su revelación.
Job.36:26. “¡Tan grande es Dios que no lo conocemos! Incontable es el número de sus años.” (NVI).
Is. 55:8-9. “Porque mis pensamientos no son los de ustedes, ni sus caminos son los míos -afirma el Señor - Mis caminos y mis pensamientos son más altos que los de ustedes; ¡más altos que los cielos sobre la tierra! (NVI).
Lc.10:22. “Todas las cosas me fueron entregadas por mi Padre; y nadie conoce quién es el Hijo sino el Padre; ni quién es el Padre, sino el Hijo, y aquél a quien el Hijo lo quiera revelar.”
DETERMINA LA VIDA HUMANA.
Ha habido mucha polémica sobre el tema de la libertad individual del hombre, lo que conocemos como libre albedrío. Queremos pensar que somos libres para escoger nuestro futuro, y aun pensamos que mediante nuestros actos de “libre voluntad” podemos cambiar o alterar nuestro destino.
Tendemos a rechazar de inmediato la postura de aquellos que como yo enseñamos que la llamada voluntad humana no existe, sino que todas las cosas ocurren, sin accidente alguno, conforme a un Plan Maestro.
Job.14:5. “Los días del hombre ya están determinados; tú has decretado los meses de su vida; le has puesto limites que no puede rebasar.” (NVI).
Job.42:2. “Yo se bien que tú lo puedes todo, que no es posible frustrar ninguno de tus planes.” (NVI).
Sal.138:7-8. “¿A donde podría alejarme de tu Espíritu? ¿A donde podría huir de tu presencia? Si subiere al cielo, allí estas tú; si tendiera mi lecho en el fondo del abismo, también estas allí.” (NVI).
Sal.139:16. “Tus ojos vieron mi cuerpo en gestación: todo estaba ya escrito en tu libro; todos mis días se estaban diseñando, aunque no existía uno solo de ellos.” (NVI).
Pr. 5:21. “Nuestros caminos están a la vista del Señor; él examina todas nuestras sendas.” (NVI).
Pr.19:21. “El corazón humano genera muchos proyectos, pero al final prevalecen los del Señor.” (NVI).
Pr.20:24. “Los pasos del hombre los dirige el Señor. ¿Como puede el hombre entender su propio camino?” (NVI).
Is. 37:28. “Yo se bien cuando te sientas, cuando sales, cuando entras, y cuando ruges contra mí.” (NVI).
Is. 48:17. “Yo soy el Señor tu Dios, que te enseña lo que te conviene, que te guía por el camino en que debes andar.” (NVI).
Jer. 10:23. “Señor, yo sé que el hombre no es dueño de su destino, que no le es dado al caminante dirigir sus propios pasos.” (NVI).
Is.43:25. “Yo soy el que por amor a mi mismo borra tus transgresiones y no se acuerda más de tus pecados.” (NVI).
Is. 45:9. “¡Ay del que contiende con su Hacedor! ¡Ay del que no es más que un tiesto entre los tiestos de la tierra! ¿Acaso el barro le reclama al alfarero: ¡Fíjate en lo que haces! tu vasija no tiene agarraderas?” (NVI).
Lc. 12:25. “¿Y quien de vosotros podrá con afanarse añadir a su estatura un codo?”
DIRIJE EL CURSO DE LA HISTORIA.
Sal. 22:28. “Porque del Señor es el reino; el gobierna sobre las naciones.” (NVI).
Pr. 21:1. “En las manos del Señor el corazón del rey es como un río: sigue el curso que el Señor le ha trazado.” (NVI).
Is. 40:15. “A los ojos de Dios, las naciones son como una gota de agua en un balde, como una brizna de polvo en una balanza. El Señor pesa las islas como si fueran polvo fino.”(NVI).
Dn. 4:35. “Ninguno de los pueblos de la tierra merece ser tomado en cuenta. Dios hace lo que quiere con los poderes celestiales y con los pueblos de la tierra. No hay quien se oponga a su poder ni quien le pida cuentas de sus actos.” (NVI).
En los pasajes arriba citados, es evidente que el Dios creador del universo ha hecho todas las cosas con un propósito determinado, y no ha dejado el desarrollo de las mismas al azar. La historia ha sido trazada, las naciones han seguido su curso conforme al designio de Dios. Nada ha sido dejado a la suerte, y nada ocurre por accidente.
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LA NUEVA JERUSALÉN CELESTIAL
O CIUDAD CELESTIAL DE DIOS
Rev. Obispo Eliezer Martinez, D.D.
Copyright © 2008
NO ES UNA CIUDAD FISICA, NO HAY EN ELLA:
Necesidad de sol ni de la luna,
noches ni estrellas,
templos ni edificios,
ley, pecado, enfermedad,
vejez y muerte.
solamente espíritus de luz
en gozosa asamblea.
Vivimos en un mundo de densas tinieblas
En el artículo sobre el lago de fuego, también conocido como el infierno de fuego, hacemos una aseveración que deseamos repetir como introducción a este estudio:
“El mundo físico, social, histórico, económico, político, etc., en el que vive el ser humano es un mundo de densas tinieblas. El dia puede estar soleado con cielos despejados, y hasta brillante, pero espiritualmente esta densamente oscuro. Aun el ser humano es oscuridad, excepto aquellos que Dios ha transformado en destellos de luz [Ef. 5:8], [1 Ts. 5:5].
En el Cántico de Zacarías al conocer la llegada del tiempo en que la luz haría de ser revelada a los hombres, dice: Lc. 1:79. “Para dar luz a los que viven en tinieblas, en la más terrible oscuridad, para guiar nuestros pasos por la senda de la paz.” (NVI).
Nuestra aseveración de que el mundo físico en el cual vivimos es uno de densas tinieblas es consistente con los pasajes del evangelio de Juan y en las cartas de Pablo a los Efesios y Tesalonicenses:
Jn. 1:10. “El que era la luz ya estaba en el mundo, y el mundo fue creado por medio de él, pero el mundo no lo reconoció.” (NVI).
Jesucristo fue y es la luz verdadera que vino a un mundo de tinieblas. Fíjese que la luz y la vida son sinónimas. “En el estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres.” [Jn. 1:4]. Jesucristo vino a revelar a los hombres la verdadera luz, pues se hallaban en las densas tinieblas, y a darles vida por cuanto estaban muertos.
LUZ VERDADERA = VIDA ETERNA = CONOCER A DIOS.
TINIEBLAS=MUERTE=IGNORANCIA DE DIOS.
Jn. 8:12. “Una vez más Jesús se dirigió a la gente, y les dijo: - Yo soy la luz del mundo. El que me sigue no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida.” (NVI).
Jn. 12:46. “Yo soy la luz que ha venido al mundo, para que todo el que crea en mi no viva en tinieblas.” (NVI).
Ef. 5:8. “Porque ustedes antes eran oscuridad, pero ahora son luz en el Señor. Vivan como hijos de luz.” (NVI).
Pablo les escribe a los Efesios que habían creído en Jesucristo recordándoles quienes ellos eran espiritualmente antes de creer y quienes son luego que han creído. Ellos mismos eran oscuridad, pero pasaron a ser luz. Ellos estaban muertos, pero ahora se les exhorta a vivir como hijos de luz.
1 Ts. 5:5. “Todos ustedes son hijos de la luz y del día. No somos de la noche ni de la oscuridad.” (NVI).
Nuestro concepto humano de vida eterna esta basado en nuestra idea de “tiempo” el cual conocemos por experiencia propia. En dicho concepto, vida eterna es vivir “inextinguiblemente en el tiempo.” Pero esa no fue la definición dada por Jesucristo. De hecho, su definición no incluye la idea de “tiempo” ni de un estado “inextinguible.” La vida eterna es el conocimiento de Dios. Jesucristo dijo: “Y ésta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado” [Jn.17:3].
Solamente Jesucristo puede impartir vida eterna [conocimiento de Dios]. El dijo: “Porque como el Padre levanta a los muertos, y les da vida, así también el Hijo a los que quiere da vida” [Jn. 5:21]. “Todas las cosas me fueron entregadas por mi Padre; y nadie conoce al Hijo, sino el Padre, ni al Padre conoce alguno, sino el Hijo, y a aquél a quien el Hijo lo quiera revelar” [Mt. 11:27].
Ciudad del Dios viviente
He. 12: 22-24. “Por el contrario, ustedes se han acercado al monte de Sion, a la Jerusalén celestial, la ciudad del Dios viviente. Se han acercado a millares y millares de Ángeles, a una asamblea gozosa, a la iglesia de los primogénitos inscritos en el cielo. Se han acercado a Dios, el juez de todos; a los espíritus de los justos que han llegado a la perfección; a Jesús, el mediador de un nuevo pacto; y a la sangre rociada, que habla con mas fuerza que la de Abel.” (NVI).
He. 13:14. “Pues aquí no tenemos una ciudad permanente, sino que buscamos la ciudad venidera.” (NVI).
Una ciudad espiritual en la tierra
Mt. 5:14-16. “Ustedes son la luz del mundo. Una ciudad en lo alto de una colina no puede esconderse. Ni se encienda una lámpara para cubrirla con un cajón. Por el contrario, se pone en la repisa para que alumbre a todos los que están en la casa. Hagan brillar su luz delante de todos, para que ellos puedan ver las buenas obras de ustedes y alaben al Padre que está en el cielo.” (NVI).
Ap. 3:12. “Al que salga vencedor lo haré columna del templo de mi Dios, y ya no saldrá jamás de allí. Sobre el grabaré el nombre de mi Dios y el nombre de la nueva Jerusalén, ciudad de mi Dios, la que baja del cielo de parte de mi Dios; y también grabaré sobre él mi nombre nuevo.” (NVI).
Ap. 21:2-3. “Vi además la ciudad santa, la nueva Jerusalén, que bajaba del cielo, procedente de Dios, preparada como una novia hermosamente vestida para su prometido. Oí una potente voz que provenía del trono y decía: “Aquí, entre los seres humanos, está la morada de Dios.” (NVI).
NO HAY SEPARACION ENTRE GRACIA E IGLESIA. La Gracia no existe sin La Iglesia, y viceversa. La Gracia baja del cielo de Dios para revestir la Iglesia [en ésta tierra], y ambas, en una, conforman la Nueva Jerusalén Celestial.
Una ciudad de luz
Ap. 21:22-23. “No vi ningún templo en la ciudad, porque el Señor Dios Todopoderoso y el Cordero son su templo. La ciudad no necesita de sol ni luna que la alumbren, porque la gloria de Dios la ilumina, y el Cordero es su lumbrera.” (NVI).
Ap. 22:5. “No habrá allí mas noche, y no tienen necesidad de luz de lámpara, ni la luz del sol, porque Dios el Señor los iluminará; y reinarán por los siglos de los siglos.”
Somos actualmente esa ciudad aquí y ahora, pero no la vivenciamos plenamente mientras estemos en este cuerpo de oscuridad
2 Co. 4:16. “Por tanto, no desmayamos; antes aunque este nuestro hombre exterior se va desgastando, el interior no obstante se renueva de día en día.”
Pablo diferencia el hombre exterior del hombre interior. El hombre exterior es el cuerpo, mientras que el hombre interior es el espíritu.
2 Co. 5:1. “Porque sabemos que si nuestra morada terrestre, éste tabernáculo, se deshiciere, tenemos de Dios un edificio, una casa no hecha de manos, eterna, en los cielos.”
Pablo compara el cuerpo físico a un tabernáculo. Como todos los que estamos familiarizados con los relatos del Génesis, sabemos que un tabernáculo era una tienda de campaña. Por consiguiente era transitoria, pues se llevaba de lugar en lugar. Al comparar al cuerpo físico con un tabernáculo, Pablo está refiriéndose a la transitoriedad o temporalidad del cuerpo físico.
2 Co. 5:2-3. “Y por esto también gemimos, deseando ser revestidos de aquella habitación celestial; pues así seremos hallados vestidos, y no desnudos.”
Para Pablo, el cuerpo físico es una vestidura transitoria del espíritu. Para Pablo existe otra vestidura, una que es celestial, eterna, que no se desgasta.
2 Co. 5:4. “Porque asimismo los que estamos en este tabernáculo gemimos con angustia; porque no quisiéramos ser desnudados, sino revestidos, para que lo mortal sea absorbido por la vida.”
El deseo de Pablo es no ser privado de esta vestida actual, transitoria, que ocupa su espíritu, lo cual es su cuerpo físico, y quedar desnudo, sin ningun vestido, sino recibir, ser re-vestido [nuevamente vestido] de la otra vestidura celestial.
2 Co. 5:6. “Por eso mantenemos siempre la confianza, aunque sabemos que mientras vivamos en este cuerpo estaremos alejados del Señor.” (NVI).
2 Co. 5:8-9. “Así que nos mantenemos confiados, y preferiríamos ausentarnos de este cuerpo y vivir junto al Señor. Por eso nos empeñamos en agradarle, ya sea que vivamos en nuestro cuerpo o que lo hayamos dejado.” (NVI).
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