NEWS

Archivo
Estudio Biblico IV

 

PARTE IV
 
9.   Las tinieblas de afuera
10. Imágenes impresionantes del Apocalipsis
 
 
 

LAS TINIEBLAS DE AFUERA

 

Rev. Obispo Eliezer Martinez, D.D.

Copyright © 2008

 

 

En dos de las parábolas dichas por Jesús, a saber, la parábola de la fiesta de bodas [Mt. 22:1-13], y la parábola de los talentos [Mt. 25:14-30], se habla del reino de los cielos, y de unas tinieblas afuera de ese reino donde son echados o lanzados aquellos que no son parte de dicho reino.

 

En este estudio examinaremos solamente la parábola de la fiesta de bodas. En algún otro estudio escribiré sobre la parábola de los talentos.

 

PARABOLA DE LA FIESTA DE BODAS

Mateo 22:1-13

 

Un rey le prepara una fiesta de bodas a su hijo. Con suficiente  tiempo de anticipación, también prepara las correspondientes invitaciones para todos aquellos que ha decidido invitar. Envía personalmente a sus sirvientes a entregar dichas invitaciones. Pero al llegar el dia de la boda,  se dio cuenta que no le habían prestado atención, pues no aparecía ninguno de los invitados. Entonces, nuevamente envió a sus sirvientes con premura a decirles: ustedes saben bien que hoy es el día de la fiesta de bodas, y habían sido personalmente invitados a asistir. Ya toda la comida esta preparada, lo mejor de la cocina, vengan a la fiesta. Sin embargo, a pesar de este segundo intento, ellos en nada prestaron atención, pues cada cual se fue a hacer sus asuntos personales de trabajo o negocios. Peor aun, algunos de los invitados avergonzaron a los sirvientes del rey y los mataron. Cuando el rey se entero de lo sucedido, se enojo mucho, y envió a sus ejércitos para destruir a los homicidas que habían matado a sus sirvientes, y quemar su ciudad. Como ya la fiesta de bodas estaba preparada, y los que habían sido invitados no asistirían, pues tampoco eran dignos para asistir a ella, el rey envió a sus sirvientes a las salidas de todos los caminos para llamar a la fiesta a todos los que pudieran encontrar, no importa si fueran buenos o malos. De esa manera, la fiesta estaba llena de gente invitada. Pero el rey observo que entre ellos había uno que no había sido invitado a la fiesta, pues su vestimenta no estaba conforme a la ocasión. Al preguntarle, como es que había entrado a la fiesta, sin estar invitado para ella, no tuvo nada que decir. El rey entonces llamo a los sirvientes y les ordeno que tomaran a dicho hombre, lo ataran de pies y manos, y lo echaran en las tinieblas de afuera, donde será el lloro y crujir de dientes.
 
EL PUEBLO DE ISRAEL FUE LLAMADO A ENTRAR EN EL REINO DE DIOS.
 
Hch. 2:39. “En efecto, la promesa es para ustedes, para sus hijos, y para todos los extranjeros, es decir, para todos aquellos a quienes el Señor nuestro Dios quiera llamar.” (NVI).

 

 
Hch. 3:25-26. “Ustedes, pues, son herederos de los profetas y del pacto que Dios estableció con nuestros antepasados al decirle a Abraham:”Todos los pueblos del mundo serán bendecidos por medio de tu descendencia. Cuando Dios resucito a su siervo, lo envió primero a ustedes para darles la bendición de que cada uno se convierta de sus maldades.” (NVI).

 

He. 1:1-2. “Dios, que muchas veces y de varias maneras hablo a nuestros antepasados en otras épocas por medio de los profetas, en estos días finales nos ha hablado por medio de su Hijo. A este lo designo heredero de todo, y por medio de el hizo el universo.” (NVI).

 

He. 2:17. “Por eso era preciso que en todo se asemejara a sus hermanos, para ser un sumo sacerdote fiel y misericordioso al servicio de Dios, a fin de expiar los pecados del pueblo.” (NVI).

 

He. 6:13-14. “Cuando Dios hizo su promesa a Abraham, como no tenia a nadie superior por quien jurar, juro por si mismo. Y dijo: Te bendeciré en gran manera y multiplicare tu descendencia” (NVI).

 

Ro. 9:3-5. “Desearía yo mismo ser maldecido y separado de Cristo por el bien de mis hermanos, los de mi propia raza, el pueblo de Israel. De ellos son la adopción como hijos, la gloria divina, los pactos, la ley, y el privilegio de adorar a Dios y contar con sus promesas. De ellos son los patriarcas, y de ellos, según la naturaleza humana, nació Cristo, quien es Dios sobre todas las cosas. Alabado sea por siempre! Amen.” (NVI).

 
EL PUEBLO DE ISRAEL RECHAZO AL HIJO DE DIOS Y SU REINO 
 
Jn.1:10-13. “El que era la luz ya estaba en el mundo, y el mundo fue creado por medio de el, pero el mundo no lo reconoció.” (NVI).

 

Hch. 2:23. “Este fue entregado según el determinado propósito y el previo conocimiento de Dios; y por medio de gente malvada, ustedes lo mataron, clavándole en la cruz.” (NVI).

 

Hch. 2:36. “Por tanto, sépalo bien todo Israel que a este Jesús, a quien ustedes crucificaron, Dios lo ha hecho Señor y Mesías.” (NVI).

 

Hch. 3:13-15. “El Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, el Dios de nuestros antepasados, ha glorificado a su siervo Jesús. Ustedes lo entregaron y lo rechazaron ante Pilato, aunque este había decidido soltarlo. Rechazaron al Santo y Justo, y pidieron que se indultara a un asesino. Mataron al autor de la vida, pero Dios lo levanto de los muertos, y de eso nosotros somos testigos.” (NVI).

 

Hch. 5:31. “Por su poder, Dios lo exalto como Príncipe y Salvador, para que diera a Israel arrepentimiento y perdón de pecados.” (NVI).

 

Hch. 7:52-53. “A cual de los profetas no persiguieron sus antepasados? Ellos mataron a los que de antemano anunciaron la venida del Justo, a ahora a este lo han traicionado y asesinado ustedes, que recibieron la ley promulgada por medio de Ángeles y no la han obedecido.” (NVI). 
 
LA CIUDAD DE JERUSALEN ES DESTRUIDA COMO CASTIGO POR DERRAMAR LA SANGRE DE LOS SANTOS DE DIOS
 
Mt. 23:34-35. “Por eso yo les voy a enviar profetas, sabios y maestros. A algunos de ellos ustedes los mataran y crucificaran; a otros los azotaran en sus sinagogas y los perseguirán de pueblo en pueblo. Así recaerá sobre ustedes la culpa de toda la sangre justa que ha sido derramada sobre la tierra, desde la sangre del justo Abel hasta la de Zacarías, hijo de Berequias, a quienes ustedes asesinaron entre el santuario y el altar de los sacrificios.” (NVI).

 

Mt. 23:37-38. “Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas y apedreas a los que se te envían! Cuantas veces quise reunir a tus hijos, como reúne la gallina a los pollitos debajo de sus alas, pero no quisiste! Pues bien, la casa de ustedes va a quedar abandonada.” (NVI).

 

Lc. 21:20. “Ahora bien, cuando vean a Jerusalén rodeada de ejércitos, sepan que su desolación ya esta cerca.” (NVI). 
 
POR EL RECHAZO DE ISRAEL, EL REINO
FUE DADO A NOSOTROS, LOS GENTILES

 

Is. 65:1. “Me di a conocer a los que no preguntaban por mi; deje que me hallaran los que no me buscaban, a una nación que no invocaba mi nombre, le dije: “Aquí estoy!” (NVI).

 

Mt. 8:11-12. “Les digo que muchos vendrán del oriente y del occidente, y participaran en el banquete con Abraham, Isaac y Jacob en el reino de los cielos. Pero a los súbditos del reino se les echara afuera, a la oscuridad, donde habrá llanto y rechinar de dientes.” (NVI).

 

Lc. 13:28. “Allí será el llanto y el crujir de dientes, cuando veáis a Abraham, a Isaac, a Jacob y a todos los profetas en el reino de Dios, y vosotros estéis excluidos. Porque vendrán del oriente y del occidente, del norte y del sur, y se sentaran a la mesa en el reino de Dios.”

 

1 P. 2:9. “Pero ustedes son linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo que pertenece a Dios, para que proclamen las obras maravillosas de aquel que los llamo de las tinieblas a su luz admirable.” (NVI).

   

TINIEBLAS = CASTIGO

 

Es significativo que en dicho lugar de tinieblas hay “llanto y crujir de dientes” [Mt. 22:13] [Lc. 13:28] mientras que dentro del reino, “no habrá mas llanto, ni clamor, ni dolor” [Ap. 21:4].

 

En Apocalipsis 20:10 se nos dice que el diablo, la bestia, y el falso profeta fueron lanzados al lago de fuego donde serán atormentados día y noche, es decir, para siempre. En Apocalipsis 20:15 también se nos dice “y el que no se hallo inscrito en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego.”

 

LAGO DE FUEGO = CASTIGO

 

Vemos entonces que las tinieblas de afuera y el lago de fuego representan la misma realidad. Es el “lugar” del tormento, del llanto, del clamor, del dolor, del crujir de dientes.

 

REINO DE DIOS= NUEVA JERUSALEN CELESTIAL

 

No creo que sea necesario probar bíblicamente que el reino de los cielos y el reino de Dios aluden a la misma realidad espiritual.

 

De igual manera, no podemos separar el reino de Dios de la Nueva Jerusalén celestial. El reino de Dios y la Nueva Jerusalén celestial aluden a la misma realidad espiritual.

 

Juan el Bautista vino predicando diciendo: “Arrepiéntanse, porque el reino de los cielos esta cerca[Mt. 3:1-2].(NVI).

 

Luego tenemos al mismo Jesús, Cuando fue preguntado por los fariseos cuando habría de venir el reino de Dios, el les respondió: “El reino de Dios no vendrá con advertencia, ni dirán: Helo aquí, o helo allí; porque he aquí que el reino de Dios esta entre vosotros.” [Lc. 17:20-21].

 

Juan escucha que Dios habita entre los hombres. Dice:

 

“Y oí una gran voz del cielo que decía: He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y el morara con ellos; y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos como su Dios.” [Ap. 21:3].

 

EL CUERPO FISICO ES UN VESTIDO DE OSCURIDAD DEL CUAL

NUESTRO ESPIRITU SE VISTE TRANSITORIAMENTE.

 

 
El Apóstol Pablo compara el cuerpo físico con una casa de campaña, de las que usaban los mercaderes que viajaban a través del desierto. Esa casa de campaña era transitoria, pues el mercader tenía que desmantelar la misma y continuar su camino. Los Israelitas también tuvieron que hacer lo mismo durante su peregrinaje en el desierto.

 

El mismo Apóstol Pablo también señala que mientras estemos en este cuerpo físico estaremos alejados del Señor. El no habla en ese momento de morir, pues el entiende claramente que la desintegración del cuerpo no significa la muerte, pues la verdadera muerte es espiritual, y en este sentido, Jesucristo ha impartido al alma vida eterna.

 

El evangelio de Cristo nos declara que somos luz en medio de las tinieblas. No se trata de nuestro cuerpo fisico. El mismo Cristo era la luz revelada a los hombres, la luz que resplandecía en las tinieblas. Su cuerpo no brillaba.

 

 LAS TINIEBLAS DE AFUERA Y EL ESPIRITU EN TINIEBLAS

ES LA MISMA REALIDAD ESPIRITUAL
 

Juan nos dice en su evangelio que los hombres amaron más las tinieblas que la luz porque sus obras eran malas.

 

Ciertamente Juan no está hablando de la oscuridad que produce la ausencia de luz solar. Las tinieblas es un estado espiritual. Las tinieblas es la ausencia de la luz que proviene del mismo Dios. Estar en las tinieblas de afuera es estar fuera de la luz de Dios. La luz no puede separarse de la vida, como las tinieblas no pueden separarse de la muerte.

 

Estar en tinieblas es estar espiritualmente muerto. Estar en la luz es estar espiritualmente vivo.
 

LA MORADA DE DIOS ESTA EN NUESTRO ESPIRITU.

SOMOS EL REINO, SOMOS LA CIUDAD CELESTIAL DESDE

AQUI Y AHORA, POR LA ETERNIDAD.

 

Dios mora o habita en nosotros. Somos su templo. Somos su reino. Somos su ciudad celestial. ¿Por qué buscar a Dios fuera de nosotros, en algún lugar que llamamos cielo? El cielo está dentro de nosotros, como también lo está el infierno.

 

¿Qué estás esperando? Todo está hecho.

 
 
 
IMAGENES IMPRESIONANTES DEL APOCALIPSIS:

 

Rev. Obispo Eliezer Martinez, D.D.

Copyright 2008

 

 

LA BESTIA APOCALIPTICA

DEL NÚMERO 666

 

Nero Cesar: La Bestia del Numero 666.

 

Juan ve una segunda bestia que subía de la tierra la cual tenía dos cuernos semejantes a los de un cordero, pero que hablaba como dragón. (Ap.13:11).

 

 Ejerce toda la autoridad de la primera bestia y hace que todos los habitantes de la tierra adoren a la primera bestia. (V.12).

 

También hace grandes señales, de manera que hace descender fuego del cielo delante de los hombres. (V.13).

 

Engaña con las señales que hace, y ordena que se haga una imagen de la primera bestia. (V.14).

 

Se le permitió dar vida a la imagen de la primera bestia para que hablara y mandara a matar a quienes no adorasen la imagen. (V.15).

 

Hizo que a todos, grandes y pequeños, ricos y pobres, libres y esclavos, se les pusiera una marca en la mano derecha o en la frente, (V16) de modo que nadie pudiera comprar ni vender, sino el que tuviera la marca o el nombre de la bestia, o el número de su nombre. (V.17).

 

El número de la bestia es el número de un ser humano. Su numero es seiscientos sesenta y seis-666 (V.18): “El que tiene entendimiento, cuente el numero de la bestia, pues es numero de hombre. Y su numero es seiscientos sesenta y seis.”

 

El método utilizado para calcular el número del nombre de la bestia se llama ghematria. Según este método, las letras de la escritura hebrea tienen un valor numérico. En dicha escritura, el nombre Nero Caesar equivale a las letras latinas  NRWN  QSR. El valor numérico hebreo de dichas letras es como sigue:

 

N=50   R=200   W=6   N=50   Q=100   S=60   R=200

 

En Ezequiel 9:4 encontramos también una representación de una marca o señal que Jehová Dios mando a que fuera puesta en las frentes de aquellos que hacían lamentación por los actos detestables que se cometían en la ciudad de Jerusalén Jehová ordeno matar a todos aquellos que no tuvieran dicha señal en sus frentes. (V.5-8).

 

En Apocalipsis 7:3 se dice que los siervos de Dios serian sellados [marcados] en sus frentes, y que el numero de estos sellados serian 144,000 de todas las tribus de los hijos de Israel.

 

Cabe señalar que en ninguno de los casos nunca hubo tal marca física en sus frentes, o en sus manos. En Ezequiel, aquellos que llevan la marca en sus frentes están en unión espiritual con Dios. En Apocalipsis 13:16 aquellos con la marca en la mano o en sus frentes están en unión espiritual con la bestia, y  en Apocalipsis 7:4 los siervos de Dios de todas las tribus de Israel son sellados en sus frentes. De manera que no se trata de una marca física, sino de una marca no-física representando una condición espiritual.

 

 

 

Regresar Arriba

Copyright (c)2007 IGLESIA INTERNACIONAL REFORMISTA & OurChurch.com
Web Hosting and Design by OurChurch.Com | Administrator