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La Final Trompeta

IMÁGENES IMPRESIONANTES DEL APOCALIPSIS

 

LA FINAL TROMPETA

 

EL TOQUE DE LA FINAL TROMPETA: UN

DÍA GLORIOSO DEL DISTANTE PASADO

EN EL APOCALIPSIS DE JUAN

 

Trasfondo de las trompetas en el Antiguo Testamento

 


Ex. 19:16-19.
“Aconteció que al tercer día, cuando vino la mañana, vinieron truenos y relámpagos, y espesa nube sobre el monte, y sonido de bocina muy fuerte; y se estremeció todo el pueblo que estaba en el campamento. Y Moisés sacó del campamento al pueblo para recibir a Dios; y se detuvieron al pie del monte. Todo el monte Sinaí humeaba, porque Jehová había descendido sobre el en fuego; y el humo subía como el humo de un horno, y todo el monte se estremecía en gran manera. El sonido de la bocina iba aumentando en extremo; Moisés hablaba, y Dios le respondía con voz tronante.”

 

Ex. 20:18. “Todo el pueblo observaba el estruendo y los relámpagos, y el sonido de la bocina, y el monte que humeaba; y viéndolo el pueblo, temblaron y se pusieron de lejos.”

 

Ex. 20:21. “Entonces el pueblo estuvo a lo lejos, y Moisés se acercó a la oscuridad en la cual estaba Dios.”

 

Nm. 10:1-3. Jehová habló a Moisés diciendo: Hazte dos trompetas de plata; de obra de martillo las harás, las cuales te servirán para convocar la congregación, y para hacer mover los campamentos. Y cuando las tocasen, toda la congregación se reunirá ante ti a la puerta del tabernáculo de reunión.”

 

Con el toque de una trompeta, los príncipes y jefes de los millares de Israel se harían de reunir ante Moisés. Las trompetas también daban alarma, para mover los campamentos. Con una alarma los campamentos se moverían al oriente. Con dos alarmas, los campamentos se moverían al sur. Las trompetas emitirían un sonido distintivo no de alarma para reunir a toda la congregación de Israel. El sonido de trompeta era requerido al salir en batalla. También era requerido en las solemnidades, holocaustos y sacrificios de paz. [Nm.10:4-10].

 

En Levítico, capitulo 23 se describen las fiestas solemnes de Jehová, proclamadas como santas convocaciones para todo el pueblo.  El verso 24 dice: “Habla a los hijos de Israel y diles: En el mes séptimo, al primero del mes tendréis día de reposo, una conmemoración al son de trompetas, y una santa convocación.”

 

En el templo de Salomón, 120 sacerdotes tocaban trompetas junto a levitas cantores y servidores del templo, con címbalos, salterios, arpas y otros instrumentos de música con los cuales alababan a Dios. [Nm. 5:11-13].

 

Las trompetas del Apocalipsis

 


En el Apocalipsis de Juan se describen siete ángeles en pie ante Dios quienes reciben cada uno de ellos una trompeta para ser tocada. El toque de cada trompeta, al igual que en el Antiguo Testamento, anunciaba y ordenaba algún evento. Este estudio trata solamente de la séptima y final trompeta.

 

La séptima trompeta coincide con la Segunda Venida de Cristo, ya ocurrida hace 20 siglos atrás.

 

Ap. 8:2. “Y vi a los siete ángeles que estaban en pie ante Dios; y se les dieron siete trompetas.”

 

Ap. 8:6. “Y los siete ángeles que tenían las siete trompetas se dispusieron a tocarlas.”

 

Entre sexta y séptima trompeta

 


Ap. 10:1-7
. “Vi descender del cielo a otro ángel fuerte, envuelto en una nube, con el arco iris sobre su cabeza; y su rostro como el sol, y sus pies como columnas de fuego. Tenía en su mano un librito abierto; y puso su pie derecho sobre el mar, y el izquierdo sobre la tierra.”

 


Mar y Tierra

 


La tierra es toda la región geográfica de Israel en el tiempo de Cristo. El mar representa a todos los pueblos gentiles. El ángel tiene un pie sobre la tierra y otro sobre el mar. De esta manera queda representado el evangelio de Cristo que establece el puente entre la Ley y la Gracia. Dice Pablo en Galatas 3:28: “Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús.”

 


El tiempo no sería más

 

Ap. 10:5-7. “Y el ángel que vi en pie sobre el mar y sobre la tierra, levantó su mano al cielo, y juró por el que vive por los siglos de los siglos, que creó el cielo y las cosas que están en él, la tierra que están en ella, y el mar y las cosas que están en él, que el tiempo no sería más, sino que en los días de la voz del séptimo ángel, cuando el comience a tocar la trompeta, el misterio de Dios se consumará, como él lo anuncio a sus siervos los profetas.”

 

Mr. 1:14-15. “Después que Juan fue encarcelado, Jesús vino a Galilea predicando el evangelio del reino de Dios, diciendo: El tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado; arrepentíos, y creed en el evangelio.”

 

1 Co. 7:29. “Pero esto digo, hermanos: que el tiempo es corto; resta, pues, que los que tienen esposa sean como si no la tuviesen.”

 

1 Jn. 2:18. “Hijitos, ya es el último tiempo; y según vosotros oísteis que el anticristo viene, así ahora han surgido muchos anticristos; por eso conocemos que es el ultimo tiempo.”

 

Ap. 11:15. “El séptimo ángel tocó la trompeta, y hubo grandes voces en el cielo, que decían: Los reinos del mundo han venido a ser de nuestro Señor y de su Cristo; y él reinará por los siglos de los siglos.”

 

1 Ts. 4:16. “Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor.”

 


Pablo: No todos dormiremos, pero todos seremos transformados

 

1 Co. 15:51-52. “He aquí, os digo un misterio: No todos dormiremos, pero todos seremos transformados, en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta; porque se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados.”

 

1 Ts. 4:13-15. “Tampoco queremos, hermanos, que ignoréis acerca de los que duermen, para que no entristezcáis como los otros que no tienen esperanza. Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con Jesús a los que durmieron en él. Por lo cual decimos esto en palabra del Señor: que nosotros que vivimos, que habremos quedado hasta la venida del Señor, no precederemos a los que durmieron.”

 

Es importante que reconozcamos que las palabras de Pablo están dirigidas a creyentes contemporáneos, que viven en su misma generación. Es un error aplicar dichas palabras a nosotros, aunque también somos creyentes, pero que vivimos en una generación posterior. En otras palabras, no somos la audiencia de Pablo.

 

Para Pablo, la desintegración del cuerpo físico no es la verdadera muerte. El cuerpo físico es como una casa de campaña, un tabernáculo transitorio. La verdadera realidad es el espíritu. El dijo: “Por tanto, no desmayamos; antes aunque este nuestro hombre exterior se va desgastando, el interior no obstante se renueva de día en día” [2 Co. 4:16]. “Porque asimismo los que estamos en este tabernáculo gemimos con angustia; porque no quisiéramos ser desnudados, sino revestidos, para que lo mortal sea absorbido por la vida” [2 Co. 5:4].

 

Jesucristo, en su Segunda Venida, transformaría las almas de todos aquellos que esperaban su regreso, ya sea de aquellos cuyos cuerpos yacían en el polvo, los que “dormían” como aquellos que aún estaban en sus cuerpos.

 


Pablo compara la gloria de Dios en el monte Sinaí

con la gloria de Dios en el monte Sión

 

He. 12:18-24. “Porque no os habéis acercado al monte que se podía palpar, y que ardía en fuego, a la oscuridad, a las tinieblas y a la tempestad, al sonido de la trompeta, y a la voz que hablaba, la cual los que la oyeron rogaron que no se les hablase más, porque no podían soportar lo que se ordenaba: si aún una bestia tocare el monte, será apedreada, o pasada con dardo, y tan terrible era lo que se veía, que Moisés dijo: estoy espantado y temblando; sino que os habéis acercado al monte de Sion, a la ciudad del Dios vivo, Jerusalén la celestial, a la compañía de muchos millares de ángeles, a la congregación de los primogénitos que están inscritos en los cielos, al Dios el Juez de todos, a los espíritus de los justos hechos perfectos, a Jesús el Mediador del nuevo pacto, a la sangre rociada que habla mejor que la de Abel.”

 

Moisés declara haber estado espantado y temblando ante la manera terrible en que Dios descendió sobre el Sinai. El monte se estremecía y humeaba, truenos y relámpagos le envolvían, el sonido de una ensordecedora bocina en aumento provenía del monte. Dios hablaba con voz tronante desde una oscuridad. Nadie podía acercarse al monte, excepto Moisés y Aarón, pues ello resultaría en una muerte segura.

 

Esta manifestación de la gloria de Dios en el Sinaí contrasta con la gloria de Dios en el monte Sión. Como Pablo dice, el monte Sinaí se podía palpar. Era un monte físico, material. En cambio, el monte Sión es la ciudad de Dios, espiritual, no palpable, una congregación de espíritus, la Jerusalén celestial.

 

En Sión Dios no habla con voz tronante desde la oscuridad. Dice Juan: “La ciudad no tiene necesidad de sol ni de luna que brillen en ella; porque la gloria de Dios la ilumina, y el Cordero es su lumbrera” [Ap. 21:23].

 

 La ira venidera

 

1 Ts. 1:10. “Porque partiendo de vosotros ha sido divulgada la palabra del Señor, no solo en Macedonia y Acaya, sino que también en todo lugar vuestra fe en Dios se ha extendido, de modo que nosotros no tenemos necesidad de hablar nada; porque ellos mismos cuentan de nosotros la manera en que nos recibisteis, y como os convertisteis de los ídolos a Dios, para servir al Dios vivo y verdadero, y esperar de los cielos a su Hijo, al cual resucitó de los muertos, a Jesús, quien nos libra de la ira venidera.”

 

¿Cuál es la ira venidera de la cual está hablando Pablo? ¿De cuál ira venidera han de ser ellos librados? Pablo no está hablando de algún evento tan futuro como 2,000 años después. Pablo está hablando de un evento próximo a acontecer del cual ellos serán librados. Ese evento es el día del Señor, según registrado en  Lucas 21:20-22. “Pero cuando viereis a Jerusalén rodeada de ejércitos, sabed entonces que su destrucción ha llegado. Entonces los que están en Judea, huyan a los montes; y los que en medio de ella, váyanse; y los que están en los campos, no entren en ella. Porque estos son días de retribución [venganza], para que se cumplan todas las cosas que están escritas.”

Ro. 2:5-6. “Pero por tu dureza y por tu corazón no arrepentido, atesoras para ti mismo ira para el día de la ira y de la revelación del justo juicio de Dios, el cual pagara a cada uno conforme a sus obras.”

 

Ro. 2:12,16. “Porque todos los que sin ley han pecado, sin ley también perecerán; y todos los que bajo la ley han pecado, por la ley serán juzgados” “En el día en que Dios juzgara por Jesucristo los secretos de los hombres, conforme a mi evangelio.”

 

Mal. 4:5. “He aquí, yo os envío el profeta Elías, antes que venga el día de Jehová, grande y terrible.”

 

Mr. 9:11-13. “Y le preguntaron diciendo: ¿Por qué dicen los escribas que es necesario que Elías venga primero? Respondiendo el, les dijo: Elías a la verdad vendrá primero, y restaurara todas las cosas; ¿y cómo está escrito del Hijo del Hombre, que padezca mucho y que sea tenido en nada? Pero os digo que Elías ya vino, y le hicieron todo lo que quisieron, como esta escrito de el.”

 

Lc. 1:17. “E irá delante de él con el espíritu y el poder de Elías, para hacer volver los corazones de los padres a los hijos, y de los rebeldes a la prudencia de los justos, para preparar al Señor un pueblo bien dispuesto.”

 

Mt. 3:7. “Al ver él que muchos de los fariseos y de los saduceos venían a su bautismo, les decía: ¡Generación de víboras! ¿Quién os enseñó a huir de la ira venidera?

 

Mt. 11:21-22. “¡Ay de ti, Corazín! ¡Ay de ti, Betsaida! Porque si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros que han sido hechos en vosotras, tiempo ha que se hubieran arrepentido en cilicio y en ceniza. Por tanto os digo que en el día del juicio, será más tolerable el castigo para Tiro y Sidón, que para vosotras.”  

 

Mt. 16:27. “Porque el Hijo del Hombre vendrá en la gloria de su Padre con sus ángeles, y pagará a cada uno conforme a sus obras.”

 

La Iglesia fue llamada a vivir en espera del inminente retorno de Cristo, ya ocurrido hace 20 siglos.

 

Fil. 3:20. “Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo.”

 

Stg. 5:8. “Tened también vosotros paciencia, y afirmad vuestros corazones; porque la venida del Señor se acerca.”

 

Ap. 22:12. “He aquí yo vengo pronto, y mi galardón conmigo, para recompensar a cada uno según sea su obra.”

Moradores de la tierra y el mar

 

Ap. 12:12. “Por lo cual alegraos, cielos, y los que moráis en ellos. ¡Ay de los moradores de la tierra y del mar! Porque el diablo ha descendido a vosotros con gran ira, sabiendo que tiene poco tiempo.”

 

Consistente con lo indicado anteriormente, los moradores de la tierra se refieren a los habitantes de toda la región de Israel en el tiempo de Cristo. Los moradores del mar se refieren a todos los pueblos gentiles de la época.

 

4/12/08

 

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