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Divinidad del Pecado

 

DIVINIDAD DEL PECADO

[DIOS ES EL ORIGEN DEL PECADO]
Por
Rev. Eliezer Martinez, D.D.
 

Si aún no lo ha leído, le recomendamos que lea el ensayo titulado “Dios es el autor del bien y del mal. El hace lo que le place con su universo creado.”

 

En este otro ensayo, deseo indicar que no solamente Él es autor del bien y del mal, sino también autor del pecado. Reconozco que para muchos de mis lectores, esta aseveración es difícil de entender y de aceptar. A pesar de ello, no estoy diciendo que Dios no es santo, pues lo es, aunque sea el autor del pecado. Me parece que el primer obstáculo para entender esta aseveración radica en lo que nosotros generalmente entendemos por santidad.

 

Significado del Término “santo”

 

El término santo significa en su lenguaje bíblico que el objeto ha sido separado para un propósito especial.

 

Jehová Dios separó al pueblo hebreo como un pueblo especial entre todos los demás pueblos de la tierra. Se refiere al pueblo como un pueblo santo.

 

Vea que también escoge un día particular, el sábado, como día santo. Ordena que se levante un santuario donde el haría de morar en medio de su pueblo.

 

Todo lo perteneciente al santuario seria santo, es decir, separado para un uso especial. Veamos solamente algunos pasajes, de entre muchos, donde lo común, también conocido como profano, es santificado.

 

Ex. 35.2. “Seis días trabajará, mas el día séptimo os será santo, día de reposo para Jehová; cualquiera que en el hiciere trabajo alguno, morirá.”

 

Ex. 25:8. “Y harán un santuario para mi, y habitaré en medio de ellos.”

 

Nm. 4:15. “Y cuando acaben Aarón y sus hijos de cubrir el santuario y todos los utensilios del santuario, cuando haya de mudarse el campamento, vendrán después de ello los hijos de Coat para llevarlos; pero no tocarán cosa santa, no sea que mueran. Estas serán las cargas de los hijos de Coat en el tabernáculo de reunión.”

 

Dt. 7:6. “Porque tu eres pueblo santo para Jehová tu Dios; Jehová tu Dios te ha escogido para serle un pueblo especial, más que todos los pueblos que están sobre la tierra.”

 

1 S. 21:4. “El sacerdote respondió a David y dijo: No tengo pan común a la mano, solamente tengo pan sagrado; pero lo daré si los criados se han guardado a lo menos de mujeres.”

Is. 11:9. “No harán mal ni dañarán en todo mi santo monte; porque la tierra será llena del conocimiento de Jehová, como las aguas cubren el mar.”

 

Lv. 10:8-11. “Y Jehová habló a Aarón, diciendo: Tú y tus hijos contigo, no beberán vino ni cidra cuando entréis en el tabernáculo de reunión, para que no muráis; estatuto perpetuo será para vuestras generaciones, para poder discernir entre lo lo santo y lo profano, y entre lo inmundo y lo limpio, y para enseñar a los hijos de Israel todos los estatutos que Jehová les ha dicho por medio de Moisés.”

 

Ez. 22:26. “Sus sacerdotes violaron mi ley, y contaminaron mis santuarios; entre lo santo y lo profano no hicieron diferencia, ni distinguieron entre inmundo y limpio; y de mis días de reposo apartaron sus ojos, y yo he sido profanado en medio de ellos.”

 

Significado del término “pecado”

 

Todo lo establecido por Jehová Dios era su ley. La transgresión de dicha ley se constituía en pecado. Jehová Dios había determinado desde el principio de su relación con el hombre que la paga del pecado, a saber, la consecuencia de dicha transgresión era la muerte.

 

Es precisamente por esa razón que la ley se convirtió en un ministerio de muerte, pues era imposible para el hombre, en este caso el pueblo hebreo, cumplir con cada tilde y/o iota de la ley.

 

Desde el principio, Dios sabía lo que sus exigencias representaban. Por supuesto que sabemos mediante los escritos del apóstol Pablo que la ley no era otra cosa sino sombras de lo que haría de venir, esto es, el ministerio de la Gracia obrado por Dios Padre mediante la persona de su hijo Jesucristo.

 

Es primeramente en este sentido – el establecer leyes imposibles de cumplir y establecer dichas transgresiones como pecado – que Jehová se constituye como el autor del pecado.

 

1 Jn. 3:4: “Todo aquel que comete pecado, infringe también la ley; pues el pecado es infracción de la ley.”

 

A algunos de los lectores no les agradará este ensayo. Pero nosotros no endulzamos la píldora y decimos las cosas como son.

 

La mayoría de los creyentes no tienen problema en reconocer que Dios es soberano, supremo sobre todas las cosas. Pero obviamente, al pensar que Dios solo es amor y olvidarse que el también dijo ser fuego consumidor,  le echan la culpa al diablo y lo máximo que aceptan es que Dios se lo ha permitido.

En esto colocan a Dios en una posición pasiva sin autoridad suprema. Les es difícil reconocer que aún el diablo fue asignado por el mismo Dios para hacer la función de diablo, y que el diablo nunca tuvo autoridad por si mismo, sino la autoridad que Dios le dió.

 

Falso Testimonio:

Pecado de decir una Mentira.

Fue inducido por Jehová Dios

 

Veamos el siguiente caso. El rey de Israel llamado Acab reúne cuatrocientos profetas para consultarles si debía subir contra Ramot de Galaad en batalla contra los sirios. Todos los profetas profetizaron a favor, diciendo que Jehová entregaría dicha ciudad en manos del rey. El rey de Juda, llamado Josafat, le preguntó al rey de Israel ¿Hay aún aquí algún profeta de Jehová, para que por medio de el preguntemos? El rey de Israel respondió a Josafat: Aún hay aquí un hombre por el cual podemos preguntar a Jehová; mas yo lo aborrezco, porque nunca me profetiza cosa buena, sino siempre mal.

 

Aquel profeta se llamaba Micaias, el cual fue llamado y se presentó ante el rey. Este le profetizó contrario a los otros cuatrocientos profetas al decirle que de ir contra Ramot de Galaad perdería la batalla. Como consecuencia fue puesto por el rey en la cárcel.

 

Ahora bien, ¿Por qué el rey Acab subió contra Ramot de Galaad? ¿Quería Dios que así fuera de manera que perdiera la batalla?

 

Lo ocurrido aquí fue obra de Jehová.

 

2 Cr. 18:19-22. “Entonces el dijo: oíd, pues, palabra de Jehová: Yo he visto a Jehová sentado en su trono, y todo el ejército de los cielos estaba a su mano derecha y a su izquierda. Y Jehová preguntó: ¿Quién inducirá a Acab rey de Israel, para que suba y caiga en Rabot de Galaad? Y uno decía así, y otro decía de otra manera. Entonces salió un espíritu que se puso delante de Jehová y dijo: Yo le induciré. Y Jehová le dijo: ¿De qué modo? Y el dijo: Saldré y seré espíritu de mentira en la boca de todos sus profetas. Y Jehová dijo: Tú le inducirás, y lo lograrás; anda y hazlo así. Y ahora, he aquí Jehová ha puesto espíritu de mentira en boca de estos tus profetas; pues Jehová ha hablado mal contra ti.”


[Esto es, sin embargo, un escenario figurado, no literal, pues ¿cómo Dios, que todo lo sabe y lo puede, sea incapaz de conocer lo que él mismo pregunta? ¿Ocaso el espíritu que se pone delante de él tiene mayor conocimiento que Dios? El estar sentado en su trono y tener a todo el ejército de los cielos a su lado derecho e izquierdo es una figura de su poder].

 

El Pecado del Faraón

inducido por Jehová Dios

 

Todo mandamiento de la boca de Dios era necesariamente ley. Su ley no podía ser quebrantada sin que hubiese por ello una penalidad de muerte. Desobedecer constituía pecado.

 

Veamos el siguiente caso. Jehová Dios envía a Moisés donde el Faraón de Egipto con la orden de dejar salir a su pueblo. Pero antes veamos el siguiente pasaje:

 

Ex. 3:19-20. “Mas yo se que el rey de Egipto no os dejará ir sino por mano fuerte. Pero yo extenderé mi mano, y heriré a Egipto con todas mis maravillas que haré en el, y entonces os dejará ir.”

 

En los versos del 21-22 Jehová describe lo que el hará para que el pueblo no salga con las manos vacías.

 

Es obvio que Jehová Dios tiene un plan hecho, y que todo lo que ocurra no es voluntad del Faraón, sino de Dios.

 

Ex. 4:21. “Y dijo Jehová a Moisés: Cuando hayas vuelto a Egipto, mira que hagas delante de Faraón todas las maravillas que he puesto en tu mano; pero yo endureceré su corazón, de modo que no dejara ir al pueblo.”

 

Jehová endureció el corazón de Faraón. Jehová hizo que Faraón desobedeciera su mandato. Jehová causó que Faraón pecara.

 

El Pecado de David de hacer

un censo, inducido por Jehová

 

Veamos este otro caso.

 

1 Cr. 21:1. “”Pero Satanás se levantó contra Israel, e incitó a David a que hiciese un censo de Israel.”

 

2 S. 24:1. “Volvió a encenderse la ira de Jehová contra Israel, e incitó a David contra ellos a que dijese: Ve, haz un censo de Israel y de Juda.”

 

2 S. 24:10. “Después que David hubo censado al pueblo, le pesó en su corazón; y dijo David a Jehová: Yo he pecado gravemente por haber hecho esto; mas ahora, oh Jehová, te ruego que quites el pecado de tu siervo, porque yo he hecho muy neciamente.”

 

Los versículos que siguen del 11-15 describe la mortandad que sufrió el pueblo a consecuencia del pecado de David.

 

Jehová incitó a David a pecar y luego castigo al pueblo por dicho pecado.

 

Dios Soberano es creador (autor)

de todas las cosas

 

 

Is. 45:5-7. “Yo soy Jehová, y ninguno mas hay; no hay Dios fuera de mi. Yo te ceñiré, aunque tu no me conociste, para que se sepa desde el nacimiento del sol, y hasta donde se pone, que no hay mas que yo; yo Jehová, y ninguno mas que yo, que formo la luz y creo las tinieblas, que hago la paz y creo la adversidad. Yo Jehová soy el que hago todo esto.”

 

Is. 45:12. “Yo hice la tierra, y creé sobre ella al hombre. Yo, mis manos, extendieron los cielos, y a todo su ejercito mandé.”

 

Is. 54:16. “He aquí que yo hice al herrero que sopla las ascuas en el fuego, y que saca la herramienta para su obra; y yo he creado al destruidor para destruir.”

 

Sal. 115:3. “Nuestro Dios está en los cielos; Todo lo que quiso ha hecho.”

 

Sal. 135:6. “Todo lo que Jehová quiere, lo hace, en los cielos y en la tierra, en los mares y en todos los abismos.”

 

Lm. 3:37-38. “¿Quien será aquel que diga que sucedió algo que el Señor no mandó? ¿De la boca del Altísimo no sale lo bueno y lo malo?

 

En las lecturas mencionadas arriba y en otras en este Web site, ha quedado bíblicamente claro que todas las cosas provienen de Dios puesto que El es el creador y Ser Soberano. Todos los seres fueron creados por El, unos para vida eterna y otros para condenación y destrucción. Esto nada tiene que ver con algún merecimiento personal. Dios no elige porque conoce de antemano, sino que elige de antemano a los que quiere elegir.

 

Col. 1:15-16: “El es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación. Porque en el fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él.”

 

II

 

Origen del Mal y del Pecado Original

 

 

DIOS ES SOBERANO. Eso significa que no hay en todo el universo ninguna otra voluntad superior a Dios, y consecuentemente no es posible la existencia de dos Dioses Soberanos. De manera que todo lo que existe, visible e invisible, tiene alguna fuente, pero dicha fuente es necesariamente inferior y subordinada a la FUENTE DE LAS FUENTES.

 

Entonces, ¿Cuál es la fuente del mal? ¿Cuál es la fuente del pecado?

 

San Pablo dijo: “Yo, de mi parte, estoy plenamente convencido en el Señor Jesús de que no hay nada impuro [malo] en si mismo. Si algo es impuro, lo es solamente para quien así lo considera” [Ro. 14:14] NVI. También dijo: ¿Qué concluiremos? ¿Qué la ley es pecado? ¡De ninguna manera! Sin embargo, si no fuera por la ley, no me habría dado cuenta de lo que es el pecado. Por ejemplo, nunca habría sabido yo lo que es codiciar si la ley no hubiera dicho: “No codicies.” Pero el pecado, aprovechando la oportunidad que le proporcionó el mandamiento, despertó en mi toda clase de codicia. Porque aparte de la ley el pecado está muerto” [Ro. 7.7-8]. NVI.

 

En Romanos 3:19-20 San Pablo advierte que todo lo que dice la ley lo dice a quienes están sujetos a ella, es decir, a los judíos, no a los gentiles.

 

Gn. 1:26. “Entonces dijo Dios [ELOHIM=Los Poderosos]: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra.”

 

Gn. 1:27. “Y creó Dios [ELOHIM] al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó.”

 

En el relato bíblico, “Dios plantó un huerto en Edén, en el cual hizo nacer todo árbol delicioso a la vista, y bueno para comer; también el árbol de vida en medio del huerto, y el árbol de la ciencia del bien y del mal” [Gn. 2:8-9].

 

¿No le es a usted curioso saber que el árbol de la vida y el árbol del bien y el mal cuyos frutos parecen deliciosos para comer estén precisamente en medio del huerto, y no escondidos en alguna esquina?

 

A mi me parece que tenían un propósito definitivo, aunque es necesario tener en mente que este relato no puede tomarse literalmente, sino que es una representación de ciertas verdades mas allá de nuestro entendimiento común y rutinario.

 

Gn. 2:16. “Y mandó Jehová Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto podrás comer; mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás.”

 

CON ESTA SENTENCIA DE PROHIBICIÓN, DIOS ESTABLECE LA BASE DEL PECADO, pues pecado es transgresión de la ley, y ciertamente su palabra es ley.

 

Gn. 3:1. “Pero la serpiente era astuta, más que todos los animales del campo que Jehová había hecho; la cual dijo a la mujer: ¿Con que Dios os ha dicho: No comáis de todo árbol del huerto?

 

Dios fue quien hizo la serpiente astuta y la puso en el huerto con la pareja Adán y Eva. Dios fue quien hizo que naciera de la tierra el árbol de la ciencia del bien y del mal como árboles deliciosos en medio del huerto. Dios fue quien promulgó la prohibición de comer del fruto del árbol del bien y del mal con sentencia de muerte.

 

Volvamos a nuestra posición de proclamar un Dios Soberano. ¿Cree usted que existe en alguna parte del universo alguna voluntad suelta diferente a la voluntad del Dios Soberano? ¿Cree usted que la serpiente actuó por su propia voluntad en contra de lo que Dios había dicho?

 

Gn. 3:22. “Y dijo Jehová Dios: He aquí el hombre es como uno de nosotros, sabiendo el bien y el mal; ahora, pues, que no alargue su mano, y come también del árbol de la vida, y coma, y viva para siempre.”

 

¿No fue acaso el propósito de Dios crear al Hombre a su imagen y semejanza según Génesis 1:26? ¿Hubiera sido el Hombre semejante a Dios sin conocer el bien y el mal, como Dios afirma en Génesis 3:22?

 

 

 

Conclusión

 

 

El Creador ha decretado que en este “kosmos” en que vivimos exista el dolor, el sufrimiento, lo horrible, la tragedia, la injusticia y la muerte física.

 

Jesús el Cristo vino a liberar al hombre de los decretos de este kosmos mediante la realidad de la IGLESIA que es constituida por todos sus elegidos desde antes de la creación del universo, los cuales participan de carne y sangre, pero que Cristo los ha trasladado ya [en espíritu] a su Reino Celestial, donde no habrá mas dolor, sufrimiento, muerte, ni ninguna otra cosa derivada del mal.



El Reino de Cristo es de otro kosmos

Cristo dijo: “MI REINO NO ES DE ESTE MUNDO”

 

Jn. 18:36. “Mi reino [Basileia] no es de este mundo [kosmos]; si mi reino fuera de este mundo, mis servidores palearían para que yo no fuera entregado a los judíos; pero mi reino no es de aquí.”

 

Juan 17:4 dice: “Yo te he glorificado en la tierra [GE]; he acabado la obra que me diste que hiciese. Ahora, pues, Padre, glorifícame tu al lado tuyo, con aquella gloria que tuve contigo antes que el mundo [kosmos] fuese.”

 

Jn. 17: 16. “No son del mundo [kosmos], como tampoco yo soy del mundo [kosmos].

 

Col. 1:19-20. “Por cuanto agradó al Padre que en él habitase toda plenitud, y por medio de él reconciliar consigo todas las cosas, así las que están en la tierra como las que están en los cielos, haciendo la paz mediante la sangre de su cruz.”

 

El Padre [Dios Soberano] le confirió

a su Hijo Cristo la autoridad de dar

vida eterna a sus elegidos.

 

Jn. 17:2-3: “Como le has dado potestad sobre toda carne, para que des vida eterna a todos los que le diste. Y ésta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado.

 

Jn. 17:5. “Ahora pues, Padre, glorifícame tu al lado tuyo, con aquella gloria que tuve contigo antes que el mundo fuese.”

 

 

Cristo habitará con a sus elegidos

en otro kosmos [cielo, dimensión]

 

Jn. 17:24. Jesucristo oró al Padre diciendo: “La gloria que me diste, yo les he dado, para que sean uno, así como nosotros somos uno. Yo en ellos, y tu en mi, para que sean perfectos en unidad, para que el mundo conozca que tu me enviastes, y que los ha amado a ellos como también a mi me has amado. Padre, aquellos que me has dado, quiero que donde yo estoy, también ellos estén conmigo, para que vean mi gloria que me has dado; porque me has amado desde antes de la fundación del mundo.”

 

Fil. 3:20. “Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo.”

Cristo regresó a la tierra, con poder y gloria, 40 años después de haber ascendido al cielo. Nosotros, los que vivimos en este siglo, aquí y ahora, que también somos elegidos para vida eterna, parte de su IGLESIA INVISIBLE, ESPIRITUAL Y ETERNA, sabemos que habitaremos plenamente con él cuando hayamos dejado este cuerpo mortal.

 

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