UN FALSO EVANGELIO
DE PROSPERIDAD
¿A quien no le agradaría ser próspero? ¿Vivir cómodamente teniendo todo y ser feliz?
Es precisamente basado en ese deseo humano que muchos trabajan duro en sus vidas para lograr metas económicas que al fin les traiga alguna comodidad para ellos y sus familias.
Para muchos, la prosperidad se traduce en una buena casa, un buen auto, una cuenta de ahorros, frecuentes y agradables vacaciones, viajes de placer, etc., hasta una lista prácticamente interminable.
Pero muy lamentablemente, varios conocidos tele-evangelistas, pastores y líderes “cristianos” inescrupulosamente han manipulado las Escrituras para predicar un falso evangelio de prosperidad, valiéndose de la ingenuidad o ignorancia de sus feligreses.
Podemos identificar a tales inescrupulosos, aunque sean considerados como “cristianos respetables, espirituales, famosos, ungidos, elocuentes, apóstoles, profetas, reverendos, etc.” cuando en nombre de Dios o de la Iglesia les despojan de sus finanzas mediante diezmos, ofrendas, y aportaciones especiales a sus ministerios diciéndoles que haciendo eso Dios les bendecirá abundantemente.
Sospeche de las intenciones de todo aquel que alegue que Dios le habla, que Dios le dijo, o que sintió de parte de Dios esto o lo otro. Generalmente son lobos vestidos de ovejas. Tampoco crea en aquellos que le dicen ser reyes y sacerdotes reinando con Cristo, pues también son falsos e hipócritas como los antiguos fariseos y escribas.
Creemos en el mejoramiento económico de los individuos, en la prosperidad de los pueblos, basados en prácticas implementadas por la sociedad humana para la justicia y equidad. No creemos en una sociedad donde una minoría controla y conserva las riquezas, mientras una mayoría vive en la pobreza.
No abogo por capitalismo, ni socialismo, ni dictadura, ni democracia, ni teocracia. Creo en justicia social para todos los seres humanos.
Si por las evidencias que se han presentado en nuestros escritos usted se ha convencido de las falsas enseñanzas dentro de la “Iglesia Cristiana”, no de la IGLESIA, la cual es eterna, que incluye a cada electo desde antes de la fundación del mundo, entonces no veo razón para que continué en ellas. Responda solamente al entendimiento de Jesucristo al recibir de él la vida eterna.
Sea parte de la Iglesia Internacional Reformista mediante la Misión Hogar, pero si aún prefiere, abandone toda religión, incluyendo nuestra Misión Hogar [aunque honestamente creemos que es donde mayor autonomía y seguridad de información encuentra] y responda solamente a Jesucristo, quien mora en su espíritu juntamente con el Padre.
Conclusión: rechace todo falso evangelio de prosperidad.