NEWS

Archivo
Mi reino no de este mundo

MI REINO NO ES

DE ESTE MUNDO

 

 

Me place citar los siguientes pasajes y comentarios de mi escrito Misión Hogar para enfatizar las palabras de Jesús respecto a su Reino.

 

Lc. 17:20-21. “Preguntado por los fariseos, cuándo había de venir el reino de Dios, les respondió y dijo: El reino de Dios no vendrá con advertencia, ni dirán: Helo aquí, o helo allí; porque he aquí el reino de Dios está entre vosotros.”

 

[Cuando lo fariseos le preguntaron a Jesús acerca del comienzo de su reino, Jesús fue bien claro en contestar que ya su reino estaba presente en aquel mismo momento. De esto hace ya 20 siglos. Es importante hacer la diferencia entre los mil años que dura el reino de Jesús sentado en la silla de David, con el reino del Hijo, cuyo reino no tendrá fin. Ya los mil años simbólicos del reino de Jesús finalizaron, cuando sus apóstoles fueron reyes y sacerdotes, y reinaron con Jesús duraron entre un periodo de 40 años, entre su ascensión y su segunda venida en el año 70 d.C. Luego entregó todas las cosas al Padre. En este momento, y para siempre, esta instaurado el reino de Dios].

 

Jn. 18:36. “Respondió Jesús: Mi reino no es de este mundo; si mi reino fuera de este mundo, mis servidores pelearían para que yo no fuera entregado a los judíos; pero mi reino no es de aquí.”

 

[También Jesucristo fue bien claro al responder diciendo que su reino no era de este mundo. Dos cosas importantes debemos de entender con la expresión “mundo.” Primero, Jesucristo no está de ninguna manera diciendo que su reino no es de este “planeta.” Segundo, tampoco está diciendo que su reino no es de esa “época, edad, o tiempo.” Claramente el está hablando de un reino “INVISIBLE” “NO FÍSICO” “ESPIRITUAL.” No comenzamos a vivir este reino cuando hayamos muerto físicamente. Lo comenzamos a vivir desde que hemos nacido, pues fue instaurado por Cristo hace 20 siglos atrás. De manera que el reino de Dios es AQUÍ Y AHORA en su sentido espiritual].

 

[La palabra transliterada usada por Jesús al referirse a la expresión “mundo” según la definición #2889 de Strong es kosmos. No estaríamos lejos en igualar kosmos con dimensión. Conforme a esta concepción, el mundo que constituye el reino de Dios, el cual es invisible a nuestra vista y está fuera de nuestros sentidos no es sino otra dimensión, incomprensible, la cual no necesita estar fuera de este planeta. Sabemos que ese otro mundo o dimensión, no sensible a nuestros sentidos, es real, existe, aunque su existencia ha sido revelada por Dios en forma figurada. Entre varios ejemplos, tomemos solamente tres casos: 2 R. 6:15-17; Lc. 2:9-15; Hch. 8:55-56.].

 

[Nuestros modernos y altamente sofisticados radares nunca han detectado ese mundo que llamamos cielo, región espiritual, dimensión, o como queramos llamarle. Tenemos dos alternativas: negar que exista, o creer que existe inaccesiblemente a este mundo que conocemos. Nuestra Iglesia cree las palabras de Jesús que dijo: “Mi reino no es de este mundo”].

 

 

NEPHESH – DEL LÉXICO HEBREO

 

 

Muchos creyentes tienen dificultad en entender que el Reino de Dios ya esta presente en este mundo físico en el cual vivimos, de manera que no es necesario “morir”, es decir, dejar el cuerpo, para entrar al “cielo o reino celestial.”  Los electos vivimos ya en el cielo, en la Nueva Jerusalén celestial, como almas resucitadas. Nuestra carne no nos permite estar consciente de esta realidad. 

 

Gn. 2:7. “Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, [nephesh] y fue el hombre un ser viviente.”

 

Gn. 3:19. “Con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra, porque de ella fuiste tomado; pues polvo eres, y al polvo volverás.”

 

Ec. 12:7. “Y el polvo vuelva a la tierra como era, y el espíritu [ruwach] vuelva a Dios que lo dio.”

 

[RUWACH= HEBREO=ENERGIA DE VIDA].

 

La ciencia nos demuestra que nuestro cuerpo físico se va desgastando con el pasar del tiempo hasta que muere, es decir, pierde todos sus signos vitales convirtiéndose en un cadáver y gradualmente se descompone totalmente hasta no quedar nada.

 

Gn 2:16. “Y mando Dios al hombre diciendo: De todo árbol del huerto podrás comer; mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de el comieres, ciertamente morirás.” 

 

Claramente no se trató de una muerte inminente del cuerpo, como quien se come un fruto venenoso. De hecho, sus cuerpos continuaron viviendo. ¿Qué fue entonces lo que murió?

 

Ez. 18:4.”He aquí que todas las almas [nephesh] son mías; como el alma [nephesh] del padre, así el alma [nephesh] del hijo es mía; el alma [nephesh] que pecare, esa morirá.”

 

El alma, nephesh, es nuestro aliento de vida, nuestros sentidos, nuestras emociones, nuestra voluntad, nuestra expresión, en fin, la totalidad de nuestro YO INTERIOR.

 

Mt. 10:28. “Y no temáis a los que matan el cuerpo [soma], mas el alma [psuche] no pueden matar; temed mas bien a aquel que puede destruir el alma [psuche] y el cuerpo [soma] en el infierno [gehenna].”

 

[PSUCHE=PSIQUE=GRIEGO].


Gehenna era un basurero al sur de Jerusalén donde se depositaban los cuerpos muertos y descompuestos de los animales muertos de la ciudad, donde eran quemados. Como basurero, el fuego siempre estaba ardiendo, quemando la gran cantidad de desperdicios.


KOSMOS – DEL LÉXICO GRIEGO


 

Jn. 18:36. “Mi reino[Basileia] no es de este mundo [kosmos]; si mi reino fuera de este mundo, mis servidores palearían para que yo no fuera entregado a los judíos; pero mi reino no es de aquí.”

 

La pregunta lógica que sigue es ¿Si no es de este kosmos, de cual otro? Lógicamente aquí Jesús reafirma la existencia de otro kosmos en el cual el tiene su reino.

 

Basileia  = poder royal, gobierno, territorio regido por un rey. Kosmos = dimensión física, inhabitantes de dicha dimensión.

 

Cuando en Génesis 1:1 se dice que en el principio creó Dios los cielos y la tierra [erets], véase que la “tierra” no se refiere al “kosmos” pues la palabra utilizada para tierra es erets. Parece ser entonces que “erets” es el Planeta Tierra con todo su contenido.

 

Juan 17:4 dice: “Yo te he glorificado en la tierra [GE]; he acabado la obra que me diste que hiciese. Ahora, pues, Padre, glorifícame tu al lado tuyo, con aquella gloria que tuve contigo antes que el mundo [kosmos] fuese.”

 

GE = Territorio, lugares donde Jesús realizó su ministerio.

 

Basado en el uso de las palabras anteriormente citadas, Dios creo al Planeta Tierra dentro de una dimensión física, en la cual también puso al hombre. Pero el hombre habita en más de una dimensión al mismo tiempo. Por un lado habita en la dimensión física mediante la manifestación de un cuerpo físico. A esto el Apóstol Pablo le llama hombre exterior, 2 Co. 4:16; hombre carnal, Ro. 7:14; cuerpo corruptible, 1 Co. 15:53-54 y tabernáculo terrenal, 2 Co. 5:4. A la dimensión no física el Apóstol Pablo le llama hombre interior, 2 Co. 4:16.

 

Es nuestro cuerpo [soma] físico el que nos permite manifestarnos en este universo [kosmos] físico. KOSMOS= DIMENSIÓN.


LOS DISCÍPULOS DE JESÚS

NO ERAN DE ESTE KOSMOS

 

 

Jn. 17:11-13. “Y ya no estoy en el mundo [kosmos]; mas éstos están en el mundo [kosmos], y yo voy a ti. Padre santo, a los que me has dado, guárdalos en tu nombre, para que sean uno, así como nosotros. Cuando estaba con ellos en el mundo [kosmos], yo los guardaba en tu nombre; a los que me diste, yo los guardé, y ninguno de ellos se perdió, sino el hijo de perdición, para que la Escritura se cumpliese. Pero ahora voy a ti; y hablo esto en el mundo [kosmos], para que tengan mi gozo cumplido en si mismos.

 

Jn. 17: 16. “No son del mundo [kosmos], como tampoco yo soy del mundo [kosmos].

 

Fil. 3:20. “Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo.”

 

He. 11:13-16. “Conforme a la fe murieron todos éstos sin haber recibido lo prometido, sino mirándolo de lejos, y creyéndolo, y saludándolo, y confesando que eran extranjeros y peregrinos sobre la tierra. Porque los que esto dicen, claramente dan a entender que buscan una patria; pues si hubiesen estado pensando en aquella donde salieron, ciertamente tenían tiempo de volver. Pero anhelaban una mejor, esto es, celestial; por lo cual Dios no se avergüenza de llamarse Dios de ellos; porque les ha preparado una ciudad.”

 

1 P. 2:11. “Amados, yo os ruego como a extranjeros y peregrinos, que os abstengáis de los deseos carnales que batallan contra el alma.”

 

Ef. 2:19. “Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos con los santos, y miembros de la familia de Dios.”

 

Nadie duda que los discípulos de Jesús eran nacidos de padres judíos y por consiguiente, seres humanos como cualquiera otro. Pero, siguiendo la concepción paulina, sus cuerpos eran como tabernáculos terrenales, temporeros, sujetos a ser desgastados y al final desaparecer. Pero había en ellos un YO INTERIOR, ESPIRITUAL, que se renovaba de día en día. Es en este YO ESPIRITUAL que reside el reino de Dios.

 

El YO ESPIRITUAL no pertenece a este kosmos. Este kosmos es una dimensión por la cual hemos de pasar, como peregrinos que van de un lugar a otro. La Biblia no nos dice cuantos kosmos hay, y que “lugar” o “grado” “ocupa” o “existe” este. Puede haber infinidad de dimensiones.

 

El Apóstol Pablo nos dice en  2 Corintios 12:2-4 “Conozco a un hombre en Cristo, que hace catorce años (si en el cuerpo no lo se; si fuera del cuerpo no lo se; Dios lo sabe) fue arrebatado hasta el tercer cielo. Y conozco a tal hombre (si en el cuerpo, o fuera del cuerpo no lo se, Dios lo sabe) que fue arrebatado al paraíso, donde oyó palabras inefables que no le es dado al hombre expresar.”

 

 

 CONCLUSION:


 

El Reino de Dios no vendrá con advertencia. La palabra transliterada para “advertencia” del léxico griego es parateresis que significa observación.

 

El Reino de Dios entre vosotros. La palabra transliterada “entre” del léxico griego es entos que significa dentro.

 

Mi Reino no es de este mundo. La palabra transliterada “mundo” del léxico griego es kosmos que significa cosmos, el universo fisico que conocemos.

 

Si Juan ve la Nueva Jerusalén descendiendo del cielo, Apocalipsis 21:2, entonces el cosmos no es fuera de nuestro planeta. En el versículo 3 dice: “Y oí una gran voz del cielo que decía: He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y el morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos como su Dios.”

 

Claramente el pasaje no está indicando que los salvados dejarán este planeta para irse a un “cielo” fuera en el espacio, sino que Dios vendrá a morar dentro de ellos.

 

Jesucristo oró al Padre diciendo: “La gloria que me diste, yo les he dado, para que sean uno, así como nosotros somos uno. Yo en ellos, y tu en mi, para que sean perfectos en unidad, para que el mundo conozca que tu me enviastes, y que los ha amado a ellos como también a mi me has amado. Padre, aquellos que me has dado, quiero que donde yo estoy, también ellos estén conmigo, para que vean mi gloria que me has dado; porque me has amado desde antes de la fundación del mundo.”

 

FIN.

 

Copyright (c)2007 IGLESIA INTERNACIONAL REFORMISTA & OurChurch.com
Web Hosting and Design by OurChurch.Com | Administrator