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Segunda Venida de Cristo

LA SEGUNDA VENIDA DE CRISTO, CON PODER

Y GRAN GLORIA, TUVO LUGAR JUNTO A LA DESTRUCCIÓN DE JERUSALEN 20 SIGLOS ATRÁS

EN EL año 70 d. C.

 

Rev. Eliezer Martínez, D.D.

OBISPO

IGLESIA INTERNACIONAL REFORMISTA

 

 

 

PARTE I

 

Primeramente, con gran humildad y respeto por aquellos mis hermanos en Cristo que aún esperan el regreso de Jesucristo, quiero decirles que la Segunda Venida de Cristo ya ocurrió en el primer siglo de la iglesia cristiana y que la totalidad del libro de Apocalipsis ha sido cumplida fielmente culminando con la destrucción de Jerusalén y su templo en el año 70 d.C. Con esto dicho, algunos lectores leerán este escrito por pura curiosidad, o porque honestamente desean conocer los hechos, con mente abierta, y aceptar la verdad que se presenta. Para muchos, descubrir que por largo tiempo han estado creyendo diferente a lo que aquí expongo, pudiera al principio crear en ellos un sentimiento de desesperanza, o decepción, al saber que lo que ellos han estado esperando que ocurra, a saber, el regreso de nuestro Señor Jesucristo, [Parusía], ya ocurrió casi 2000 años atrás.

 

Su ida y su regreso fueron anunciados. El dijo que vendría otra vez, sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria.

 

Mt. 24:27. “Porque como el relámpago que sale del oriente y se muestra hasta el occidente, así también será la venida del Hijo del Hombre.”

 

Al comparar su venida a un relámpago, ello indica la rapidez de la misma. No es por tanto una venida lenta, gradual, o por etapas. 

 

Mt. 24:30. “Entonces aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo; y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria.”

 

 

 

 

 

Todas las tribus de la tierra

[Linajes] [Pueblos]

 

Las tribus de la tierra no son los habitantes del mundo entero, o del planeta Tierra. Son específicamente los habitantes de la Antigua Jerusalén a quienes Cristo se revela en su segunda venida. He citado a Zacarías 12:10-14 para mejor entender esta verdad:

 

Zacarías 12:10-14: “Sobre la casa real de David y los habitantes de Jerusalén derramaré un espíritu de gracia y de súplica, y entonces pondrán sus ojos en mi. Harán lamentación por el que traspasaron, como quien hace lamentación por su hijo único; llorarán amargamente, como quien llora por su primogénito. En aquel día habrá gran lamentación en Jerusalén, como la de Hadad Rimon en la llanura de Mejido. Todo el país hará duelo, familia por familia: la parentela de David y sus esposas, la parentela de Natan y sus esposas, la parentela de Levi y sus esposas, la parentela de Simi y sus esposas, y todas las demás familias y sus esposas.” (NVI).

 

Desde que se inventó la tecnología de la televisión por satélite, muchos predicadores han aplicado el pasaje de Apocalipsis 1:7 para enseñar que la Segunda Venida de Cristo será firmada y trasmitida por satélite a todas las naciones. Esto no solamente es un error, sino también una indignante manipulación de aquellos predicadores que se aferran a como dé lugar en predicar la segunda venida de Cristo como un evento aún futuro.

 

La señal de su venida será notable para todas las tribus de la tierra, pues se lamentarán al ver venir al Hijo del Hombre con poder y gran gloria.

 

La tierra por tanto es Jerusalén, y las tribus son sus habitantes. Las tribus de la tierra representan la Nación o Pueblo de Israel.

 

Destrucción inminente de Jerusalén

 

Jesucristo profetizó a las hijas de Jerusalén mientras cargaba su cruz. Les dijo: “Hijas de Jerusalén, no lloréis por mi, sino llorad por vosotras mismas y por vuestros hijos. Porque he aquí vendrán días en que dirán: Bienaventuradas las estériles, y los vientres que no concibieron, y los pechos que no criaron. Entonces comenzarán a decir a los montes: caed sobre nosotros; y a los collados: cubridnos. Porque si en el árbol verde hacen estas cosas, ¿en el seco, que no se hará”? [Lc. 23:28-31].

 


Cuando Jesús les habla a las hijas de Jerusalén es este momento, está refiriéndose a la destrucción que pronto caería sobre la ciudad. Esta es la misma destrucción anunciada a sus discípulos, registrada en Marcos 13:1-2: “Saliendo Jesús del templo, le dijo uno de sus discípulos: Maestro, mira que piedras, y que edificios. Jesús, respondiendo, le dijo: ¿Ves estos grandes edificios? No quedará piedra sobre piedra, que no sea derribada.”

 

 

 

Todo ojo le verá

 

Ap. 1:7. “He aquí que viene con las nubes, y todo ojo le verá, y los que le traspasaron; y todos los linajes de la tierra harán lamentación por el. Si, amén.”

 

Las tribus de la tierra, aquella generación judía que le crucificó, harían de ver la señal de su venida, y se lamentarían en él. “Todo ojo le verá” significa que todos los habitantes de Jerusalén verían su venida [la gran destrucción de la ciudad, día de su ira] con poder y gran gloria.

 

 


Su regreso es el gran día de su ira

 

El regreso del Hijo del Hombre [Jesucristo] es el gran día de su ira. Compárese con Lucas 23:28-31.

 

“El día del Señor” y el “día grande y espantoso de Jehová.”

Se refieren al mismo día.

 


El profeta Joel describe eventos a ocurrir antes del día grande y espantoso de Jehová de la siguiente manera:

 

Jl. 3:30-31. “Y daré prodigios en el cielo y en la tierra, sangre, y fuego, y columnas de humo. El sol se convertirá en tinieblas, y la luna en sangre, antes que venga el día grande y espantoso de Jehová.”

 

Mt. 16:27. “Porque el Hijo del Hombre vendrá en la gloria de su Padre con sus Ángeles, y entonces pagará a cada uno conforme a sus obras.”

 

El apóstol Pedro se refiere a la profecía de Joel respecto a la segunda venida de Cristo de igual manera. El regreso de Cristo es el día del Señor, y éste es el mismo día grande y espantoso de Jehová.

 

“El día del Señor” es un día de juicio, venganza y destrucción.

 

Mt. 24:1-2. “Cuando Jesús salió del templo y se iba, se acercaron sus discípulos para mostrarles los edificios del templo. Respondiendo él, les dijo: ¿Veis todo esto? De cierto os digo, que no quedará aquí piedra sobre piedra, que no sea derribada.”

 

Lc. 21:20. “Pero cuando viereis a Jerusalén rodeada de ejércitos, sabed entonces que su destrucción ha llegado. Entonces los que estén en Judea, huyan a los montes; y los que en medio de ella, váyanse; y los que estén en los campos, no entren en ella. Porque estos son días de retribución para que se cumplan todas las cosas que están escritas.”

 

Lc. 21:23-26. “¡Mas ay de las que estén encintas, y de las que críen en aquellos días! Porque habrá gran calamidad en la tierra, e ira sobre este pueblo. Y caerán a filo de espada, y serán llevados cautivos a todas las naciones; y Jerusalén será hollada por los gentiles, hasta que el tiempo de los gentiles se cumpla. Entonces habrá señales en el sol, en la luna y en las estrellas, y en la tierra angustia de las gentes, confundidas acerca del bramido del mar y de las olas; desfalleciendo los hombres por el temor y la expectación de las cosas que sobrevendrán en la tierra; porque las potencias de los cielos serán conmovidas.”

 

Lc. 21:27. “Entonces verán al Hijo del Hombre, que vendrá en una nube, con poder y gran gloria.”

 

Voy a Casa de mi Padre

 

Jn. 14:2. “En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros. Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mi mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis.”

 

Hch. 1:10-11. “Y estando ellos con los ojos puestos en el cielo, entre tanto que el se iba, he aquí se pusieron junto a ellos dos varones con vestiduras blancas, los cuales también les dijeron: Varones Galileos, ¿porque estáis mirando al cielo? Este mismo Jesús, que ha sido tomado de vosotros al cielo, así vendrá como le habéis visto ir al cielo.”

 

En Juan 14:2 Jesús dice “Yo me voy, pero vendré otra vez.” También anuncia el propósito de su ida, y la de su regreso: “Voy a preparar lugar para vosotros” y “los tomaré para que estén donde yo estoy.” ¿A donde el iba? Jesús iba a la Casa de su Padre. Es ahí donde el habita. Dice que llevaría a los discípulos a la Casa de su Padre.

 

Pero, ¿donde es la Casa del Padre? ¿Donde es la morada de Dios? Apocalipsis 21:3 dice: “Oí una voz potente que provenía del trono y decía: ¡Aquí, entre los seres humanos, está la morada de Dios! Él acampará en medio de ellos, y ellos serán su pueblo; Dios mismo estará con ellos y será su Dios.” NVI.

 

Nuevamente dicho, la “Casa de mi padre” no es un edificio material, o ciudad material o lugar físico. Las “muchas moradas” son “lugares” espirituales donde habitan espiritualmente los hijos de Dios. Dice el Apóstol Pablo:

 

1 Co. 3:9. “Porque nosotros somos colaboradores de Dios, y vosotros sois labranza de Dios, edificio de Dios.”

 

2 Co. 5:1. “Porque sabemos que si nuestra morada terrestre, este tabernáculo, se deshiciese, tenemos de Dios un edificio, una casa no hecha de manos, eterna, en los cielos.”

 

Ef. 2: 19-22. “Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios, edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo, en quien todo el edificio, bien coordinado, va creciendo para ser un templo santo en el Señor; en quien vosotros también sois edificados para morada de Dios en el espíritu.”

 


El Reino de Dios

 

Véanse los siguientes pasajes que ilustran que el reino de Dios ya estaba en función durante la vida de Cristo y sus discípulos.

 

Lc. 11:20. “Mas si  por el dedo de Dios echo yo fuera los demonios, ciertamente el reino de Dios ha llegado a vosotros.”

 

Lc. 17:20. “Preguntado por los fariseos, cuándo había de venir el reino de Dios, les respondió y dijo: El reino de Dios no vendrá con advertencia, ni dirán: Helo aquí, o helo allí; porque he aquí el reino de Dios está entre vosotros.”

 

La Segunda Venida de Cristo ocurre dentro del tiempo del reino, instituido desde que Jesús es bautizado por Juan y comienza su ministerio. El mismo Cristo había dicho: “De cierto os digo que hay algunos de los que están aquí, que no gustarán la muerte, hasta que hayan visto al Hijo del Hombre viniendo en su reino.” [Mt. 16:28].

 

Los apóstoles esperaban el regreso del Señor en su propia generación, NO en alguna generación futura.

 

Mt. 3:7. “Al ver que muchos de los fariseos y de los saduceos venían a su bautismo, les decía: ¡Generación [Gk: Gennema] de víboras! ¿Quién os enseñó a huir de la ira venidera?

 

Juan el Bautista se refiere a los fariseos y a los saduceos que venían a su bautismo como una “generación de víboras.” Las víboras solo les hacen daño a los humanos. Los fariseos y saduceos con toda su religiosidad solo causaban mal.

 

La ira venidera a la que se refiere Juan el Bautista es el castigo que habría de caer sobre la ciudad de Jerusalén cuando ésta fuera destruida. Fíjese que Juan ubica dicho castigo dentro del tiempo de vida de estos fariseos y saduceos, pues de lo contrario no seria necesario huir o escapar de dicho castigo.

 

Juan el Bautista es mucho más específico sobre la inmanencia de dicho castigo al decir:

 

Mt. 3:10. “Y ya también el hacha está puesta a la raíz de los árboles; por tanto, todo árbol que no da buen fruto es cortado y echado en el fuego.”

 

YA el hacha está puesta a la raíz del árbol. Se habla en tiempo presente, casi 2000 años atrás.

Jesús también se refiere a los líderes religiosos de su tiempo como una “generación de víboras.” (Mt.12:34) (Mt.23:33).

 

Jesús instruye a sus discípulos [no a personas de un futuro distante] a huir de ciudad en ciudad como resultado de la persecución que pronto se desataría contra ellos, y les advirtió, a modo de consolación, que no terminarían de recorrer [huyendo de la persecución] todas las ciudades de Israel [no del mundo] antes que venga el Hijo del Hombre [en su segunda venida].

 

Mt. 10:23. “Cuando os persigan en esta ciudad, huid a la otra; porque de cierto os digo, que no acabaréis de recorrer todas las ciudades de Israel, antes que venga el Hijo del Hombre.”

 

Mt. 24:34. “De cierto os digo, que NO PASARÁ ESTA GENERACIÓN [Gk: Genea] hasta que todo esto acontezca.”

 

Esta Generación

 

En las Sagradas Escrituras una generación tiene una duración aproximada de 40 años. Cristo finalizó su obra terrenal y ascendió al cielo en el 30 d.C. De modo que cuando Cristo advierte “de cierto os digo, que no pasará esta generación [Gk: Genea] hasta que todo esto acontezca” [Mt. 24:34] [Lc. 21:22], está hablando del año 70 d.C. como limite máximo.

 

Cuando Jesús les habla a sus discípulos diciendo: “De cierto os digo, que no pasará esta generación hasta que todo esto acontezca” está refiriéndose a la generación viviendo en ese tiempo, no a una generación que aún después de casi 2000 años sigue siendo futura.

 

Jesús es mucho más claro en identificar el tiempo de dicha generación cuando afirma: “De cierto os digo que hay algunos de los que están aquí, que no gustarán la muerte, hasta que hayan visto al Hijo del Hombre viniendo en su reino” (Mt.16:28). De manera que algunos de los allí presentes estarían aún vivos y serian testigos del regreso de Cristo.

 

Lc. 7:31. Jesús pregunta “¿A que pues compararé los hombres de esta generación [Gk: Genea], y a que son semejantes?

 

Lc. 7:33-34. “Porque vino Juan el Bautista, que ni comía pan ni bebía vino, y decís: demonio tiene. Vino el Hijo del Hombre, que come y bebe, y decís: este es un hombre comilón y bebedor de vino, amigo de publícanos y de pecadores.”

 

Ap. 6:12-17. “Miré cuando abrió el sexto sello, y he aquí hubo un gran terremoto; y el sol se puso negro como tela de cilicio, y la luna se volvió toda como sangre; y las estrellas del cielo cayeron sobre la tierra, como la higuera deja caer sus higos cuando es sacudida por un fuerte viento. Y el cielo se desvaneció como un pergamino que se enrolla; y todo monte y toda isla se removieron de su lugar. Y los reyes de la tierra, y los grandes, los ricos, los capitanes, los poderosos, y todo siervo y todo libre, se escondieron en las cuevas y entre las peñas de los montes; y decían a los montes y a las peñas: caed sobre nosotros, y escondednos del rostro de aquél que está sentado sobre el trono, y de la ira del cordero; porque el gran día de su ira ha llegado; y ¿quien podrá sostenerse en pie?

 


El sol, la luna y las estrellas

 

SOL=JACOB, LUNA=ESPOSA DE JACOB, ESTRELLAS =12 HIJOS DE JACOB

 

Lc. 24: 27-29. “E inmediatamente después de la tribulación de aquellos días, el sol se oscurecerá, y la luna no dará su resplandor, y las estrellas caerán del cielo, y las potencias de los cielos serán conmovidas. Entonces aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo; y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria.”

 

Vemos en este pasaje una referencia en lenguaje figurado al Pueblo de Israel. Este quedaría apagado, oscuro, dejaría de existir como tal. Ya no seria más el pueblo de Dios. Su sistema religioso [potencias de los cielos] basado en la Ley sería totalmente quebrado. Jesucristo en su venida destruye su templo mediante las legiones romanas.

 

PARTE II

 

Los Apóstoles afirmaban el estar viviendo en los últimos días

y estaban convencidos que el regreso del Señor estaba cerca.

 

Hch. 17:31. Por cuanto ha establecido un día en el cual juzgará al mundo con justicia, por aquel varón a quien designó, dando fe a todos con haberle levantado de los muertos.”

 

Ro.13:12. “La noche está avanzada, y se acerca el día. Desechemos, pues, las obras de las tinieblas, y vistámonos las armas de la luz.”

 

I Co. 10:11. “Y estas cosas les acontecieron como ejemplo, y están escritas para amonestarnos a nosotros, a quienes hemos alcanzado los fines de los siglos.”

 

I Co. 16:22. “El que no amare al Señor Jesucristo, sea anatema. El Señor viene.”

 

Fil. 4:5. “Vuestra gentileza sea conocida de todos los hombres. El Señor está cerca.”

 

He. 10:25. “No dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto mas, cuando veis que aquel día de acerca.”

Quiero citar aquí lo que afirmo en otro artículo sobre los postreros días respecto a este pasaje de Hebreos 10:25:

 

“El congregarse era de mucha importancia en aquel tiempo en que escribe el Apóstol, antes del regreso de Cristo. Debido a la persecución que azotaba a los creyentes, estos cobraban ánimo y mantenían su fe viva compartiendo los unos con los otros. Muchos, sin embargo, aplican ese mismo pasaje al tiempo de hoy, pues para ellos Cristo aún no ha regresado. Pero ya Cristo regresó, y habita entre nosotros. Su reino, el Reino de Dios, está entre nosotros, aquí y ahora. Mientras que el congregarnos puede seguir siendo útil para el mutuo apoyo, ello no es ya necesario. Lamentablemente, muchas congregaciones lo han convertido en un requisito, no solamente de membresía, sino también de comunión espiritual.”

 

Stg. 5:7-8. “Por tanto, hermanos, tened paciencia hasta la venida del Señor. Mirad como el labrador espera el precioso fruto de la tierra, aguardando con paciencia hasta que reciba la lluvia temprana y tardía. Tened vosotros paciencia, y afirmad vuestros corazones; porque la venida del Señor se acerca.”

 

I P.4:7. “Mas el fin de todas las cosas se acerca; sed, pues, sobrios, y velad en oración.”

 

I Jn. 2:18. “Hijitos, ya es el último tiempo; y según vosotros oísteis que el anti-cristo viene, así ahora han surgido muchos anticristos; por esto conocemos que es el último tiempo.”

 

Ap. 1:3. “Bienaventurado el que lee, y los que oyen las palabras de esta profecía, y guardan las cosas en ella escritas; porque el tiempo está cerca.”

 

Ap. 22:10. “Y me dijo: No selles las palabras de la profecía de este libro, porque el tiempo está cerca.”

 

“Cerca” es lo opuesto de “lejos.” Es imposible que los apóstoles usaran el término “cerca” para significar por ello un acontecimiento “lejos.” Sin lugar a dudas cualquier acontecimiento que afectara la vida de aquellos discípulos y que conllevara casi 2000 años después no seria tratado como algo “cercano.” Pero los apóstoles se refirieron al regreso de Jesucristo como un acontecimiento cercano, a saber, dentro del período de sus propias vidas.

 


“Un poquito” “Vengo pronto” “En breve”

 

En la visión que Dios le dio a Daniel del futuro “de aquel tiempo”  le dijo: [por boca del varón vestido de lino] Anda, Daniel, pues estas palabras están cerradas y selladas hasta el tiempo del fin.” (Dan.12:9).

 

En la visión de Juan, el ángel le dice: “No selles las palabras de la profecía de este libro, porque el tiempo está cerca.” (Apoc.22:10).

 

El autor de Hebreos escribe específicamente a judíos cristianos de su época, alrededor del año 64 d.C. Estos cristianos eran testigos oculares de las señales de que el tiempo ya estaba cerca.

 

He. 10:37. “Porque aún un poquito, y el que ha de venir vendrá, y no tardará.”

 

En la revelación de Jesucristo a Juan el mismo Señor dice que su venida está muy cercana:

 

Ap. 1:1. “La revelación de Jesucristo, que Dios le dio, para manifestar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto; y la declaró enviándola por medio de su ángel a su siervo Juan.”

 

Ap. 2:5. “Recuerda, por tanto, de dónde has caído, y arrepiéntete, y haz las primeras obras; pues si no, vendré pronto a ti, y quitaré tu candelero de su lugar, si no te hubieres arrepentido.”

 

Ap. 2:16. “Por tanto, arrepiéntete; pues si no, vendré a ti pronto, y pelearé contra ellos con la espada de mi boca.”

 

Ap. 3:11. “He aquí yo vengo pronto.”

 

Ap. 22:6. “Y me dijo: Estas palabras son fieles y verdaderas. Y el Señor, el Dios de los espíritus de los profetas, ha enviado a su ángel, para mostrar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto.”

 

Ap. 22:7. “¡He aquí, vengo pronto! Bienaventurado el que guarda las palabras de la profecía de este libro.”

 

Ap. 22:12. “He aquí yo vengo pronto, y mi galardón conmigo, para recompensar a cada uno según sea su obra.”

 

Ap. 22:20. “El que da testimonio de estas cosas dice: Ciertamente vengo en breve.  Amén; si, ven, Señor Jesús.


 
Como ladrón en la noche

 

2 P. 3:10. “Pero el día del Señor vendrá como ladrón en la noche; en el cual los cielos pasarán con grande estruendo, y los elementos ardiendo serán deshechos, y la tierra y las obras que en ella hay serán quemadas.”

 

Ap. 16:15. “He aquí, yo vengo como ladrón. Bienaventurado el que vela, y guarda sus ropas, para que no ande desnudo, y vean su vergüenza.”

 

Afirmamos que El si vino como ladrón en la noche, y que los cielos pasaron con grande estruendo, y que los elementos ardiendo fueron deshechos, y que la tierra fue quemada.

Para quienes aún esperan su regreso, el que esto haya ocurrido suena como una fantasía. Y por supuesto que sería una fantasía si las palabras de Pedro fueran a ser tomadas literalmente. Pero no es así. “Los cielos” “la tierra” “los elementos” tienen en el lenguaje profético de Pedro un significado simbólico, a saber, que no se trata de los cielos, la tierra, y los elementos literales, según los conocemos físicamente. Usted entenderá la expresión “los cielos pasarán con grande estruendo” cuando haya leído la sección más abajo donde se examina lo que significaba para el Israelita los cielos y la tierra.

 

“Los elementos” es una referencia a los rituales y ceremonias de la ley mosaica. Con el regreso de Cristo, dichos “elementos” quedaron deshechos. Para un mejor entendimiento del lenguaje de Pedro, refiérase al artículo titulado Lenguaje Profético Figurado.

 

Lc. 21:33. “El cielo y la tierra pasarán, mas mis palabras no pasarán.” De ninguna manera Jesús está diciendo que el universo físico ha de desaparecer, junto con el planeta tierra. Tampoco está diciendo que es más fácil que desaparezca el universo físico y el planeta tierra, antes que pasen sus palabras.

 

El día del Señor – según Pedro y todos los demás apóstoles – está cercano. Tan inminente es ese día que se exhorta a estar alerta, vigilante, pues acontecerá en cualquier momento en la vida de los creyentes de ese tiempo, en esa generación antes del 70 d.C., súbitamente, como el ladrón que viene en la noche.

 

Jesús les advierte a sus discípulos (NO a nosotros) diciendo: “Vosotros, pues, también, estad preparados, porque a la hora que no pensáis, el Hijo del Hombre vendrá.” (Lc.12:40).

 

Pablo también anima a los creyentes Tesalonicenses a estar preparados diciéndoles: “Porque vosotros sabéis perfectamente que el día del Señor vendrá así como ladrón en la noche.” (1 Ts.5:2).

 

“El mundo” no es el universo físico. Para Juan, ya este “mundo” está dejando de existir, en este “ultimo tiempo”[tiempo de los apóstoles] pues dice: “Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo. Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre.” (1 Jn.2:16-17).

 

Israel es culpable ante Dios por derramar la sangre de justos, y por tanto, en el día del Señor, el Hijo del Hombre [Jesucristo] vendría con juicio sobre ellos, destruyendo su santa ciudad – Jerusalén – y su templo.

 

Mt. 23:34-35. “Por tanto, he aquí yo os envió profetas y sabios y escribas; y de ellos, a unos matareis y crucificareis, y a otros azotareis en vuestras sinagogas, y perseguiréis de ciudad en ciudad; para que venga sobre vosotros toda la sangre justa que se ha derramado en la tierra, desde la sangre de Abel el justo hasta la sangre de Zacarías hijo de Berequias, a quien matasteis entre el templo y el altar.”

 

Ap. 6:9-11. “Cuando abrió el quinto sello, vi bajo el altar las almas de los que habían sido muertos por causa de la palabra de Dios y por el testimonio que tenían. Y clamaban a gran voz diciendo: ¿Hasta cuándo, Señor, santo y verdadero, no juzgas y vengas nuestra sangre en los que moran en la tierra? Y se les dieron vestiduras blancas, y se les dijo que descansasen todavía un poco de tiempo, hasta que se completase el número de sus consiervos y sus hermanos, que también habían de ser muertos como ellos.”

 

 


Gran Tribulación Antes De Su Segunda Venida


Mt. 24:20-21.
“Orad, pues, que vuestra huida no sea en invierno ni en día de reposo; porque habrá entonces gran tribulación, cual no ha habido desde el principio del mundo hasta ahora, ni la habrá.”

 

Obviamente Jesús se refiere a los habitantes de Jerusalén. Esta gran tribulación no es para el mundo gentil, sino para el mundo judío habitando en Jerusalén, a quienes se les exhorta a huir de dicha ciudad hacia los montes, a saber, fuera de ella.

 

Aquellos que apuntan  hacia una tribulación universal y aún futura, les pregunto: ¿No es acaso verano cuando en algún lugar del globo es invierno? ¿Guarda toda la cristiandad el día de reposo? ¿Ha habido en la historia militar un evento de horrores y calamidades mayor al ocurrido a la ciudad de Jerusalén en el año 70 dic cuando fue sitiada e invadida por las legiones romanas?

 

En espera de su total redención


¿Que estaban esperando los que velaban? Estaban esperando su COMPLETA [FINAL] REDENCIÓN, la redención de sus cuerpos, el cuerpo de muerte.

 

Ro. 7:24. “¡Miserable de mi! ¿Quien me librará de este cuerpo de muerte?

 

Ro. 8:22-23. “Sabemos que toda la creación todavía gime a una, y a una está con dolores de parto hasta ahora; y no solo ella, sino también nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu, nosotros también gemimos dentro de nosotros mismos, esperando la adopción, la redención de nuestro cuerpo.

 

Ro. 8:24-25. “Porque en esperanza fuimos salvos; pero la esperanza que se ve, no es esperanza; porque lo que uno ve, ¿a que esperarlo? Pero si esperamos lo que no vemos, con paciencia lo aguardamos.”

 

La salvación [completada finalmente] era para estos creyentes una esperanza, algo que aún no se tenia, pero que se esperaba tener. El mismo Apóstol se incluye entre aquellos que esperan su salvación al escribir: “Porque en esperanza fuimos salvos; pero la esperanza que se ve, no es esperanza; porque lo que alguno ve, ¿a que esperarlo?

 

La Redención [salvación] había sido iniciada, pero no estaría completa hasta el regreso de Cristo.

 

Ro. 13:11. “…porque ahora está más cerca de nosotros nuestra salvación que cuando creímos.”

 

He. 9:28. “Así también Cristo fue ofrecido una sola vez para llevar los pecados de muchos, y aparecerá por segunda vez, sin relación con el pecado, para salvar a los que le esperan.”

 

1 P. 1:5. “Que sois guardados por el poder de Dios mediante la fe, para alcanzar la salvación que está preparada para ser manifestada en el tiempo postrero.”

 

Ef. 4:30. “Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención.”

 

De manera que queda claro que hay un día designado para finalizar la redención, y ese día es el regreso de Cristo.

 

Ser salvado significa haber sido redimido mediante la sangre de Cristo. Todos aquellos por quienes Cristo derramó su sangre [los elegidos desde antes de la fundación del mundo] han sido justificados ante Dios, pues Cristo quitó de ellos la culpa de sus pecados. Pero esperaban el día de la Redención [salvación] que sería el día de su Segunda Venida.

 

Esta completa redención (Lc. 21:28) estaba ligada a su segunda venida en la cual el Señor con poder y gran gloria sería revelado.

 

Ef. 1:13-14. “En el también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellado con el Espíritu Santo de la promesa, que es las arras [garantía] de nuestra herencia hasta la redención de la posesión adquirida, para alabanza de su gloria.”

 

SI JESUCRISTO NO HUBIESE REGRESADO, LO CUAL PARA MUCHOS SIGUE SIENDO FUTURO, ENTONCES TODOS AQUELLOS QUE HAN MUERTO EN CRISTO HASTA EL DIA DE HOY ESTARÍAN MUERTOS SIN SALVACIÓN.

 

Sin su regreso, aunque fuéramos justificados mediante su sangre derramada en la cruz, aún no tendríamos salvación completa hasta el día de su venida.

 

PARTE III

 

Cielo Nuevo y Tierra Nueva

 

Para esta sección, sobre el significado de la expresión biblica “cielo nuevo y tierra nueva” he colocado aquí el Artículo XVIII de EN ESTO CREEMOS: 

 

“Vi un cielo nuevo y una tierra nueva; porque el primer cielo y la primera tierra pasaron, y el mar ya no existía más.” [Ap. 21:1].

 

Isaías 65:17 dice: “Porque he aquí que yo crearé nuevos cielos y nueva tierra; y de lo primero no habrá memoria, ni más vendrá al pensamiento.”

 

2 Pedro 3:13 dice: “Pero nosotros esperamos, según sus promesas, cielos nuevos y tierra nueva, en los cuales mora la justicia.”

 

La mayoría de los lectores, al igual que yo en algún tiempo pasado, ve en estos pasajes un universo físico que desaparece, junto con el planeta tierra, el cual es sustituido por otro universo físico con un planeta tierra renovado.

 

Pero esa no es la interpretación correcta, ni ninguna otra que interprete dichos pasajes en forma literal. Ni el universo físico desaparece, ni el mar físico de aguas deja de existir.

 

Para los Israelitas, la Ley era su cielo y tierra. Todo Israelita que conocía la Ley, con la cual eran instruidos desde temprana edad, la Ley significaba el Pacto de Dios con el pueblo, y para ellos, esto era sinónimo de Cielo y Tierra. Veamos algunos pasajes al respecto:

 

Dt. 4:25-26. “Cuando hayáis engendrado hijos y nietos, y hayáis envejecido en la tierra, si os corrompiereis e hiciereis escultura o imagen de cualquier cosa, e hiciereis lo malo ante los ojos de Jehová vuestro Dios, para enojarlo; yo pongo hoy por testigos al cielo y la tierra, que pronto pereceréis totalmente de la tierra hacia la cual pasáis al Jordán para tomar posesión de ella; no estaréis en ella largos días sin que seáis destruidos.”

 

Dt. 30:19. “A los cielos y a la tierra llamo por testigos hoy contra vosotros, que os he puesto delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición; escoge, pues, la vida, para que vivas tu y tu descendencia.”

 

Dt. 31:26. “Tomad este libro de la ley, y ponedlo al lado del arca del Pacto de Jehová vuestro Dios, y esté allí por testigo contra ti.”

 

Dt. 31:28. “Congregad a mi todos los ancianos de vuestras tribus, y a vuestros oficiales, y hablaré en sus oídos estas palabras, y llamaré por testigos contra ellos a los cielos y la tierra.

 

Mt. 5:17-18. “No penséis que he venido a abrogar la ley o los profetas; no he venido para abrogar, sino para cumplir. Porque de cierto os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde pasará de la ley, hasta que todo se haya cumplido.”

 

 


El Mar

 


…y el mar ya no existía más.” [Ap. 21:1]

 

El mar representa todas las divisiones humanas, particularmente la división existente entre lo judío y lo gentil, entre la circuncisión y la incircuncisión, entre el pueblo de Israel y las otras naciones del mundo. El Apóstol Pablo dice en  Galatas 3:28: “Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre, no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús.”

 

En el reino de Cristo, en el Nuevo Pacto de Gracia, ya no hay divisiones como indicara San Pablo y Juan en el Apocalipsis.

 

Veamos algunos pasajes donde el mar se refiere a los pueblos gentiles.

 

Sal.65:5. “Con tremendas cosas nos responderás tú en justicia, Oh Dios de nuestra salvación, esperanza de todos los términos de la tierra, y de los más remotos confines del mar.”

 

Sal.68:22. “El Señor dijo: De Basan te haré volver; Te haré volver de las profundidades del mar.”

 

Is. 24:14. “Estos alzarán su voz, cantarán gozosos por la grandeza de Jehová; desde el mar darán voces.”

 

Is. 60:4-5. “Alza tus ojos alrededor y mira, todos estos se han juntado, vinieron a ti, tus hijos vendrán de lejos, y tus hijas serán llevadas en brazos. Entonces verás, y resplandecerás; se maravillará y ensanchará tu corazón, porque se haya vuelto a ti la multitud del mar, y las riquezas de las naciones hayan venido a ti.”

 

Dn. 7:2-3. “Daniel dijo: Miraba yo en mi visión de noche, y he aquí que los cuatro vientos del cielo combatían en el gran mar. Y cuatro bestias grandes, diferentes la una de la otra, subían del mar.”

 

Ap. 17:1. “Vino entonces uno de los siete ángeles que tenían las siete copas, y habló conmigo diciéndome: Ven acá, y te mostraré la sentencia contra la gran ramera, la que está sentada sobre muchas aguas.”

 

La gran ramera – la Jerusalén antigua – fue destruida en el año 70 d.C.

 

Como usted ha visto, cielo nuevo y tierra nueva se refiere al nuevo pacto de gracia mediado por Jesucristo. El primer cielo y la primera tierra [Ley] pasaron, y ya no existe más el mar [divisiones, judíos vs. gentiles, Ga. 3:28].

 

FIN


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